Mostrando entradas con la etiqueta si como no. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta si como no. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de junio de 2011

El trauma

Supongo que como cualquier persona, también padezco a veces, miedos completamente irracionales que perturban mi existencia.
Entre los millones de traumas y miedos sin sentido que se pasean periódicamente por mi cabecita loca, está el que me ataca cada vez que cierro la puerta de mi casa, - o cuando el vigilante de la unidad, dice buenas tardes, que le vaya bien y cierra la reja conmigo afuera (mucha burgués) - para ir a una cita. Es una perturbación de proporciones demenciales y consiste en pensar que voy a llegar tarde al sitio acordado, o que llegaré a tiempo – cosa que casi nunca pasa - pero todo el mundo se ha ido, o que llegaré al sitio que no es o que el lugar estará completamente vacío, si vacío,… con la bola rodante de heno y todo, etc.
Es una condición que afortunadamente ha ido disminuyendo con los años y espero que desaparezca algún día; aunque ahora que lo reparo, no me parece un miedo tan irracional (no explicaré los motivos…), lo irracional es que mi cabeza se vuelve un caldero de miles y a la vez ningún pensamientos que no tienen nada que ver con la situación, y pues, no se siente muy bonito…Pero como todo lo malo, tiene su lado bueno, debo decir que experimento el alivio más espectacular del mundo, al llegar al lugar y descubrir que la bola de heno, y el resto de situaciones descabelladas están y se quedarán en mi mente, porque hasta ahora nada de lo que me he imaginado ha pasado… (Casi nada).
Pues si, estoy corrida ¿y que?
Pero como este post no se trata de demostrarles cuan mentalmente desequilibrada estoy, ni que entiendan porqué a veces actúo de una manera tan anormal, ni mucho menos que conozcan mis traumas mentales, continuaré mi historia.
Debido a este miedo ilógico del que sufro, el primer día de clase, es para mí, una de las peores experiencias por las que tengo que pasar.
Entiéndase el primer día de clase, como el día que hay que volver a estudiar después de no haberlo hecho durante un tiempo considerable.
Entiéndase tiempo considerable, como un intervalo de tiempo de entre tres días hasta la semana de receso, vacaciones de diciembre, vacaciones de fin de año escolar (yo todavía estoy en el calendario B), festivos, entrega de notas de la institución, etc.
Entiéndase institución (este es el último lo juro, es que hay que especificar) como colegio, universidad, instituto, academia, escuela, el cursito de ingles, el de lectura rápida y sus derivados.
Entonces, hablando de los días del colegio, cada vez que no había clase durante un tiempo considerable, yo llamaba a mis amigas para preguntar, entre otras cosas si teníamos tareas para el día siguiente - no es que a mi se me olviden las cosas, pero hay que asegurarse -, y las conversaciones, virtuales o telefónicas, que generalmente eran a las 11 PM cuando, hubiesen o no tareas para el otro día, ya no había tiempo para hacerlas, terminaban con un “¡bueno!, hablamos mañana”.
Una mañana, probablemente un jueves, mientras seguramente TODOS mis compañeros de  11-2 y yo, nos encontrábamos calladitos como niños buenos en nuestro salón de clase, nos interrumpieron nuestra adorada clase de… cualquier materia porque ciertamente nos encantaban todas, para darnos una circular que nos informaba – muy a nuestro pesar -  que el siguiente día (viernes) no habría clase.
…Esta bien, no mentiré, ni somos buenos, ni nos encantan todas las materias, ni estábamos callados, ni nos interrumpieron clase, porque estaríamos jugando a la lleva o comiéndonos el refrigerio sobrante – como TÍPICOS estudiantes de once grado - durante las dos últimas horas de clase de los jueves, o muy probablemente estaríamos viendo clase, pero eso si, callados, NUNCA. Lógicamente al saber esto, se nos hizo más llevadera el resto de la jornada pues podríamos descansar, además del fin de semana, otros dos días, hasta el siguiente lunes, es decir, sin contar la tarde de ese jueves, serian 4 días sin clase, lo que según lo escrito anteriormente, significa un tiempo considerable sin estudiar.

Ese jueves, llena de gozo, llegué a mi casa y dormí toda la tarde, pues no había que madrugar al día siguiente, y el fin de semana, realmente lo pase de maravilla… ¡está bien! No hice nada… … ¡está bien! No me acuerdo que hice, pero seguramente fue lo mismo, nada. Y el domingo, el día divinamente creado para descansar, pero en el que paradójicamente ningún estudiante descansa, porque ese día hace las tareas que no hizo en toda la semana (que viva Colombia carajo), ese domingo fue mas fatídico que cualquiera de sus 47 hermanos anuales, porque olvidé llamar a preguntar si había tareas, y porque después de tantos días sin clase ya me había acostumbrado, y no quería ir el lunes a ver educación física… y el resto de las materias; pero como yo al menos trato de ser una buena y responsable estudiante, me armé de valor para poner la alarma, organizar lo cuadernos, y me preparé mentalmente para madrugar y sudar cual pollo asado detrás de un balón de basketball a las 11 de la mañana.
5 A.m. suena el despertador mecánico. 5:30 A.M. suena el reloj biológico de Alejandra arias.
6 A.M. salgo a esperar el bus, Alameda o Azul Plateada ruta 1 que me llevara a mi segundo hogar. 6:40 de la mañana, mientras el bus pasa por las Canchas Panamericanas y yo miro por la ventana para ver a mis compañeros con la misma cara de dormidos que yo,… no veo a nadie, excepto a mi amiga laura, - si Laura, Lalu, Lala, ella, con la que compartí en el mismo salón mis seis años de bachillerato en el liceo departamental, si, laura, la que tiene una labradora chocolate que se llama Manuela, que si hombre Laura, la que duerme en clase, la misma que guardó un jugo de naranja por mas de un mes en su maletín  (definitivamente tengo que contar esa historia*) si exacto, Laura** - pero que cosa mas extraña, iba caminando en el sentido opuesto del colegio, entonces me dije: “¡¡mi misma, bájese ya!!”, timbré, me bajé (obviamente el bus paró primero, no creo que tenga que aclarar), y una vez en el suelo llamé a mi compañera /hermana del alma.

-          Lalu, ¿para dónde vas?

-          Parce, yo creo que hoy no hay clase.

-          ¡¿Qué?! ¿Cómo así? Nooo, vamos a preguntar.

No se por qué pero aquello de: colegio cerrado, dos palabras que te hacen feliz como tu Bon Yurt, no me resultaba tan feliz como en la propaganda, así que efectivamente fuimos a preguntar… yo acompañé a Laura a preguntar.

-          ¿Qué le dijeron?

-          Que disque en la circular decía que el viernes…………….. y el lunes, no había clase.

¿Se acuerdan que eran cuatro días sin clase?... yo tampoco me acordé y muy seguramente Laura tampoco, es más, ni siquiera leí la circular, yo solo escuché, como buena estudiante: el viernes no hay clase. [Escena borrada].
Entonces, si señoras y señores, compañeros y excompañeros, amigos de amigos, familiares, gente que quizás conozca, amigos en común, y niños de todas las edades, Ella, Laura, la misma que hace muñequitos con chicle y yo Alejandra Arias (de Depp), la misma que se boletea aqui, fuimos a estudiar… un día que no había clase.

Fue desconcertante ver como mi peor miedo irracional se materializaba, pero más desconcertante fue el hecho de que entre mas de 200 estudiantes me encontré a Laura, mi amiga, (y a otros, porque no señor, no fuimos la únicas, pero no divulgaré nombres porque ya fue suficiente con los nuestros), prueba ferviente de que nuestra amistad esta hecha, la una para la otra, y que tengo hermosas amigas que están igual de tostadas que yo. De todas maneras, esto no fue suficiente para evitar decirnos a nosotras mismas, ¡muchas idiotas! Y como no había de otra nos tocó devolvernos para nuestras respectivas casas, prometiéndonos mutuamente, nunca revelar el secreto. Lógicamente, esa misma tarde, nos aseguramos de que al siguiente día SI hubiera clase… - Laura se aseguró y luego yo la llamé - y como en nuestro grupo de amigas no desaprovechamos oportunidad para reírnos, el martes, muy a las 6:50 AM en el pasillo del Liceo Departamental habían 8 señoritas riéndose de sus dos despistadas amigas… aún hasta el sol de hoy no pierden oportunidad para reírse a costa nuestra y cada vez que los ánimos están un poquito bajos, siempre pueden recordar a Alejandra y a Laura para reírse un poco, porque como buenas colombianas no perdonamos cagada, puede ser el tropiezo más simple y desapercibido, o un huevo podrido en la cara de alguien, pero no olvidamos; por eso nos reímos tanto, porque siempre hay de quien acordarse, para burlársele a escondidas o en la cara, pero burlársele, así hayan pasado 3 o 6 años, así seamos nosotras mismas o el transeúnte mas desconocido de la tierra, así lo queramos o nos caiga mal, porque con risa la vida es más bonita, porque hay que reír para no llorar, porque hay que reírse de uno mismo, porque cuando vamos a llorar, siempre, óigase bien, mas bien LEASE bien, siempre terminamos riéndonos, porque las cosas buenas son mucho más que las malas. Por esto y por muchísimas razones llevo a mis amigas en el fondo del corazón.
Mientras tanto yo me río y digo con orgullo: fui a estudiar un día que no había clase… ¡y me encontré a una de mis mejores amigas! Y ahora tengo un miedo irracional menos que soportar en mi vida.
Pues si, estoy corrida ¿y que?...


* No, esta vez, el tarro de jugo podrido, NO explotó en mi cara.
** Lalu, no me mates!

PD: forever alone JAJAJAJAJA

jueves, 2 de junio de 2011

El bebé Maldito

Esta es la continuacion de la entrada anterior, si no lo ha leido, se lo recomiendo, para que se burle de mi, y entienda mejor la siguiente historia.


Así como no faltó la que se obsesionó por asegurarse de que su huevo sobreviviera todo el mes, no faltó a la que se le rompió 2, 3 y hasta 4 veces y siguió dedicándoles empeño a sus hijos a pesar de que sin la firma valían, pues, huevo.
Seguramente aquellas serán muy buenas madres.
Y mientras Natalia y yo andábamos lo mas de relajadas sin tener que cuidar huevos, pretendiendo que eran bebes, ni ponernos a investigar cuanto valía en esa época un tarro de leche klim en la tienda del bloque 54 de la unidad residencial bloques del limonar etapa B, donde vivíamos, Stefanny pintaba y quebraba huevos.
Y un día nos dijo, voy a guardar el mío.
El tiempo pasó, el profesor revisó la firma de los huevos, el trabajo, Natalia y yo sacamos insuficiente en el logro y de repente la fiebre maternal se desapareció, igual que los huevos. ¿Qué habrá sido de todos ellos? De los que sobrevivieron hasta el final del mes claro, ¿Cómo sacarle el contenido a un huevo forrado en tela y lana aunque sea para hacer una tortilla?, debió ser muy traumatizante matar o botar a su propio hijo, en fin, nunca supimos la suerte de ellos, excepto de uno… el de Stefanny, que una tarde, también calurosa terminado febrero, LLEVÓ EL HUEVO QUE HABIA GUARDADO y propuso que se lo estrelláramos a Natalia en su cumpleaños numero 14.
Es que lo recuerdo como si hubiera sido ayer, ella saco de su maletín una cajita redonda de papel corrugado azul clara y dentro, en la exacta mitad, rodeado por un dulceabrigo estaba el bendito huevo que había guardado hacia más de un mes.
Estaba intacto, así como el último día que lo llevó, le había pintado la ropa rosada y azul, el cabello corto, cafecito, supongo que era un niño, tenía orejas, nariz, una boca sonriente y hasta ojos movibles. De repente, como si el huevo fuese una maldición  así bien hollywoodense que esperaba que una valiente, hermosa (y también modesta Jajaja) chica la liberara de su sueño letárgico de siglos – un mes… máximo dos – para expandirse por todo el mundo como una peste, en este caso un pacifico y nada maloliente salón de clase, el huevo me miró y me dijo: sácame, y yo con mi inocencia de 13 años que casi se me salen los ojos de las orbitas, lo saqué de su ataúd acartonado con suma delicadeza para admirarlo en todo su esplendor; es que yo ya me imaginaba estallándoselo a Natalia como parte de su regalo de cumpleaños y me imaginaba como estaría de podrido por dentro. Estaba simplemente maravillada.
Y mientras el huevo estaba en mis manos y yo lo contemplaba anonadada, en su interior la masa de gases putrefactos producidos durante un mes (máximo dos) de reposo, fue tanto como para saturar las paredes de este producto avícola sin fecundar y explotó, ¡explotó!, EXPLOTÓ, el fuckin’ huevo explotó en mis manos, en mi cara, en mi blusa del uniforme, en la cara de stefanny, que estaba frente a mi y finalmente, en el salón.

¿Cómo se desarrolla la película y se detiene la maldición? Pues bien, comienza con un alarido de horror y asco, pues no a cualquiera le EXPLOTA UN HUEVO PODRIDO EN LA CARA, continua con una escapada fugaz al baño a lavarnos y embadurnarnos con crema mientras nos apretábamos el vientre con las manos, pues no podíamos de la risa, luego se procede a la evacuación inmediata del perímetro, eliminar los residuos – además del olor indescriptiblemente repugnante del salón, la maldición había dejado como rastro a su paso la clara, que a esta altura parecía aceite de cocina, y la yema quedo dramáticamente aplastada como un quesito amiriiiillo, pálido, redondito y curtido en el borde de mi pupitre (Tan podrido estaría el huevo que la yema se endureció… imagínense) – y posteriormente trapear el piso del salón con colonia porque ni con jabón azul pudimos eliminar ese olor, que no era feo (sino que apenas) sino de ese tipo de olores que después de 5 minutos, nadie si los aguanta.

Todo terminó con una clase muy amena de lectores competentes en el pasillo, porque el olor del salón era realmente insoportable y con el rechazo hacia mi, por parte de mis compañeras, perpetuada con la frase: “ay no Arias, quitáte”. (Léase con acento Caleño, ve)
Lo que le toca a uno por ser la heroe.*

Por una pasada del destino, las directivas del colegio decidieron fusionar todos los salones y cuando pasé a 9º no solo me separaron de mis compañeras desde sexto, sino que ya no era    9-3, si no 9-2.
El destino resultó favorable pues tengo la fortuna de haber compartido los ultimos años del colegio con excelentes compañeros y amigos, y en una de esas charlas nostálgicas sobre los años pasados en el colegio, que teníamos durante las horas libres, mientras yo recordaba, con risa el incidente del huevo maldito de Stefanny, alguien se acordó y me dijo: uyy mk ¿fuiste vos?, que ascooo jajajajaja
Lo que le toca a uno por se la héroe.


* Si, yo se que se escribe heroína

lunes, 23 de mayo de 2011

Mi bebe


Todo empezó una agradable y como se acostumbra en la hermosa ciudad de Cali, calurosa tarde de colegio, tal vez en el año 2007, no recuerdo, no es importante, tampoco el mes, ni el día, ni mucho menos la hora, pero era por la tarde y hacía calor… Mientras mis compañeras de 8-3 y en general la promoción del 2010 que estudiaba en ese momento y yo, disfrutábamos de los tan repudiados años andrógenos de la pubertad, donde ciertamente la vida es mas fácil, sin acné, ni cólicos, ni Facebook, Twitter ni nada de esas pendejadas, pero era lo único bueno que tenía esa etapa obligatoria de la vida, donde estábamos descubriendo el mundo y éramos un manojo incipiente de hormonas…aún los somos pero por lo menos ahora hay más identidad de genero, jum!.
Pero bueno, eso tampoco importa, decía, que todo comenzó una tarde  cuando un sabio profesor de biología decidió darnos a niñas de 13 años una gran lección de educación sexual haciéndonos  cuidar entre parejas (de a dos) un huevo que previamente firmaría y que nosotras debíamos mantener intacto y en perfectas condiciones por mas o menos, entre 2 semanas y un mes (nótese, las fechas no son mi fuerte) y luego presentar un trabajo que consistía en una lista de precios, investigada por nosotras mismas, en cualquier tipo de empresa prestadora de salud, supermercado, tienda, persona que tuviera bebes, droguería o miscelánea, donde se podía apreciar en promedio, la cantidad de dinero que se necesitaba para brindarle a la nueva vida la manutención indicada para su bienestar, como son, teteros, pañales, vacunas, compotas y todas las cosas que a una niña de 13 años no le interesa porque ya esta muy grande, ósea, ya habíamos dejado de jugar con esas espeluznantes muñecas que se les movían los ojos y en sus bocas tienen el agujerito disque para el tetero y ahora nos ponen a cuidar un huevo, ¡muy bonito!; así como en toy story, la 2, ya no nos interesan las vaqueras de juguete y los ponys, sino el color de los esmaltes y hablar por teléfono, ja!.
Sobra decir que el huevo no podía estar precocido porque eso seria hacer trampa y que si se llegaba a quebrar, no se podía reemplazar – porque ya estaba firmado - y el profesor no iba a firmar otro, ni que fuera bobo, y no somos delincuentes para falsificar su firma (yo lo intenté… no funcionó), y si no se presentaba el huevo, tampoco se podía hacer el trabajo de la lista de precios y por ende uno perdía el logro. Pero oh sorpresa, el objetivo del trabajo, iba a quedar como una práctica enseñanza en nuestras jóvenes mentes para la posteridad.
Muy sabio el profesor…

Come era de esperarse, nosotras al saber la noticia, estallamos en una lluvia de comentarios eufóricos propios de los 13 años, y a pesar de que muy pocas teníamos una idea realista sobre la concepción de un bebe, se nos abrieron los ojos – también la boca -  de la emoción, porque eso si, lo de parlanchinas lo tenemos en las venas y no escuchamos el resto del trabajo por andar pensando en encontrar pareja y hacer planes utópicos para el futuro de la criatura.
Así que en los sucesivos días empezaron a aparecer nuestros hijos;  como yo no podía concebir en ese momento, por que mi pareja era mi mejor amiga, porque el objetivo no era involucrar una relación sexual y porque en 8-3 solo éramos niñas, Natalia y yo, tuvimos que alquilar un vientre, no estoy muy orgullosa de confesarlo, pero nunca supe el nombre de la madre biológica, la llamaré, Gallina… tampoco se si fue hija única o fue separada cruelmente del cartón donde descansaba con sus 11 o 23 hermanos restantes, y tampoco me acuerdo cual de nuestros padres pagó el procedimiento porque en esa época – aun ahora -  éramos tan pobres que no teníamos ni para comprar un huevo jajajaja!!!
Y al igual que el resto de niñas, nosotras quisimos darle el aspecto correcto y NO infantil a nuestro retoño temporal, y el colegio se convirtió en una pasarela donde las y los estudiantes  de 8º grado (también había niños pero eran muy pocos) llevaban a lucir sus hijos en cualquier cantidad de canastas, cajones, cunas etc.

Y no falto la que se creyó el cuento, y protegía tanto a su proyecto que no lo dejaba ni ver, (tal vez pensó que le haríamos mal de ojo para que se rompiera y perdiera el logro) o la que empezó a descubrir sus dotes maternales y adornó el huevito con cuanta cosa encontró en los cajones de la mamá; no faltó a la que se le rompió al primer día, a la que no le importaba si vivía o no, la madre sobre protectora que lo tenia en una caja llena de algodón cual frijol en preescolar, la que lo pintó, la que le puso nombre, trenzas de lana, brazos, piernas, vestidos y así hasta el final de los días.

-  ay!!! Mk mira tan boniiitooo, tiene camita!! (Lloremos pues)

A excepción del “marica” – ojo, la palabra - , todas parecíamos unas singulares tías cuarentonas, con uniforme escolar y sin arrugas, pasando de puesto en puesto, de salón en salón - y del mismo modo en sentido contrario - , admirando los bebes de nuestras compañeras, y como alguna vez dijo precisamente una de mis tías cuarentonas, éramos unas autenticas “gallinas culecas”… que expresión TAN horrorosa y al mismo tiempo TAN apropiada, cosa de locos.

Desafortunadamente, Natalia y yo perdimos el logro, ya se imaginarán porque, pero en nuestra defensa, debo decir que fue un episodio accidental. Mientras esperábamos la ruta para ir al colegio, y el huevo, que a esa altura ya tenia trencitas rubias (herencia de la gallina supongo), carita y la flamante firma del profesor en sus lisas partes íntimas, se resbaló de la superficie donde descansaba, rodó y se estrelló contra el suelo. Nosotras vimos el recorrido del huevo o debo decir hueva, en cámara lenta, y cuando se estrelló y su contenido que en otras circunstancias nos hubiera alimentado se regaba en el suelo, vimos desvanecerse ante nuestros ojos un excelente en biología. Todo termino cuando alzamos la mirada y nos sorprendimos con una mirada mutua de asombro  que dio paso a una carcajada ruidosamente explosiva, que todavía no ha cambiado. J

Yo solamente espero que si llego a sobrevivir a alguna peste mortal mediática (véase gripa porcina, avícola, perruna etc.) o al 2012 o a cualquier profecía fatídica de un católico esquizofrénico o en su defecto indígena extinto y puedo tener un hijo, que no ruede y se me caiga, pero si eso llega  a pasar, espero que lo ultimo que salga de su interior sea una yema de color naranja, y por supuesto que no me de risa…

Debo añadir que nunca me di cuenta del valor de la enseñanza del proyecto hasta unos tres años después en una sesión del gobierno escolar, y me pareció una forma muy práctica de impartir la educación sexual. El profesor en su inmenso saber nos enseñó que un bebé además de que sale más caro que un huevo, necesita muchísimo cuidado, porque si se nos cae no bastará robarnos a uno de sus hermanitos del cartón que esta en la cocina, pero muy probablemente olvidó una lección y sugerencia implícita que nos dejó y fue que no se necesita saber quien es el padre y quien la madre, porque al final todo lo que uno necesita es amor.
Muy sabio el profesor…

PD: let gay people do whatever they want!

Esta historia continuará...

jueves, 21 de abril de 2011

Oda al pasajero

El miio, si, con doble i.
El sistema de transporte masivo articulado de la ciudad de Cali.
El de los buses azules largotes que tienen un acordeón en la mitad.
El sistema de transporte que toda ciudad colombiana que se respete y no sea Medellín debe tener.
Ese que al principio fue insoportable para más de uno porque alteró las rutas de los buses normales, pero que ahora hace parte de la misma ciudad, es además de una buena forma de conocer Cali con aire acondicionado a toda, el ambiente propicio para darse cuenta de las curiosidades de la gente. Es que entre tanta apretadera/fusión de cuerpos, recarga de tarjetas, ¿niña, el T31 pasa por aquí?, rutas inentendibles, próxima parada unidad deportiva, el Mio es tuyo Cali un nuevo latir, uno ve muchas cosas.

Como yo soy "súper fiel usuaria" del masivo, en uno de mis tantísimos recorridos tuve una experiencia tan irrelevante interesante (como todo lo de este bló)  que fue digno de tener entrada… esta bien, aquí nada es interesante pero igual voy a contar la historia.

Que mas quisiera que la entrada le diera honor al titulo pero como de poeta no tengo ni la P, pues tocó en pseudo prosa, o lo que salga.

Ahí les va.

Aquel bus que había estado esperando hace más de 5 minutos y que ahora me tenía 15 más tarde de mi destino, finalmente llegó no sin antes dejarme ver a través de sus cristales que no había donde sentarse.
Las puertas nada sincronizadas del bus y de la estación se abrieron y mis ojos, en vez de buscar un asiento en los alrededores se posaron en una espalda frente a mí. Oh! Pero qué espalda; espalda, hombros, brazos, y muñecas que prometían un frente todavía mejor.
Es común que en este mundo las promesas nunca se cumplan, pero para los envidiosos, la parte de atrás estaba tan bien como la de adelante.

Estabas parado frente a la puerta de salida y yo, para poder maravillarme de tu perfil durante mi recorrido me hice a tu lado izquierdo; cierto es, que de eso tan bueno no dan tanto y que a uno ya ni siquiera lo dejan morbosear admirar la belleza:

- niña, aquí hay un asiento

¿Alimentar la vista o sentarme?... los dilemas de la vida (pfff)
Al final decidí sentarme pues desde ahí todavía podía observarte y estaba más cómoda.
Ahora, sentada detrás de ti en diagonal me encuentro que alguien te acompaña, una mujer.
Ay, ella no te merece, flaca agarruda pseudo rubia, la antítesis de tu perfecto perfil, ella no es para ti.
Tan solo si las circunstancias de la vida nos hubiesen favorecido, ella no estaría amarrándote.
De repente el bus se sacude, y los músculos de tus brazos se contraen, para evitar una vergonzosa caida, mientras mis ojos mas abiertos que nunca, admiran tus brazos perfectamente ejercitados y tu piel clara.
 Y mientras yo comparaba tu belleza en el contexto del bus urbano, al volver  mis ojos me encontré con una mirada femenina de reparo despectivo, que se tornó dulce al encontrarse con tus ojos y luego te rodeó con sus brazos y una sonrisa, prueba inequívoca de que marcaba su territorio.

El momento de bajarse ha llegado, pero todavía me queda un consuelo, y es que para decender debía pasar por tu lado.
El masivo hizo su parada, pedí permiso, y ese fue nuestra primera, última y unilateral despedida. Adios. Será en la otra vida.
Y a correr se dijo porque voy 30 minutos tarde.

Ahora que lo reparo… Vee, y esta que se cree, ni porque yo fuera a quitarle el novio. Yo, a diferencia de otrasss si respeto la propiedad ajena.
¿Será que fui muy obvia?...
 Me dio hasta risa, yo pensaba que eso solo pasaba en legalmente rubia, pero no, resulta que la vida también es medio película a veces.

Y que dirán ustedes, ¿que yo soy una obsesiva compulsiva, sentimentalmente inestable, que se enamora en 2 segundos?... la verdad es que claro que si mi habilidad (controlada) para exagerar es hipermegarecontraultra increíble. Prueba de eso es que pude haber escrito lo siguiente: estaba yo en el mio (el bus) y vi a un tipo divino. Fin.
pero ese no es realmente mi estilo :) y no seria un post decente