martes, 21 de junio de 2011

Cirque du..

Esta es una historia real, le sucedió a una amiga de mi amiga… realmente también me sucedió a mi porque las tres estábamos en la escena del crimen, pero era para ponerle suspenso a la cosa.
La siguiente historia es definitivamente mas real que cualquiera de los cortos de cartoon network, y ocurrió en tiempo record en el intervalo que abarca el timbre que indica que se acaba el descanso y el tiempo que tardan los estudiantes en entrar a sus respectivos salones de clase.
La verdad es que al recordar esta serie de eventos desafortunados, los hechos se desarrollan en mi mente en cámara lenta, como sucede generalmente cuando las cosas pasan muy rápido.

En el grado 8-3, las niñas habitualmente se encontraban muy aburridas pues la jornada del colegio, además de calurosa, a veces (Muchas veces) se ponía tediosa. Así que durante las horas libres estas creativas niñas se inventaban juegos (tan bobos por cierto, pero muy divertidos) para reírse mientras pasaba el tiempo, tales como pegar plastilina al techo del salón, tirarle los lápices de colores a las lámparas del techo, dormir, plancharse el cabello, llevar huevos podridos al salón… todo lo que una niña NORMAL hace.
Y un día muy caluroso, seis niñas del susodicho salón, en vez de salir a aguantarse el sol Caleño de las 3:30 de la tarde, decidieron quedarse en el salón vacío para divertirse con un pupitre y de paso, romper un record…
¿Cuál era? La mayor cantidad de personas paradas en un pupitre sin que este se dañara y ninguna nos matáramos. Divertidísimo ¿no?

Un pupitre es aquel asiento de colegio que consiste en una silla de metal, que tiene la parte donde uno se sienta, el espaldar, y el escritorio de madera; estos pupitres son individuales, de una sola pieza y debajo hay un compartimiento de metal, para poner los cuadernos (apoyar los pies).

Como describe más un perro que yo, ahí esta la imagen, para que comparen…


Imagínenselo rayado con cualquier cantidad de colores, tipos de letra, declaraciones amorosas y de odio y ahí tendrán, el típico puesto de un estudiante de colegio público, y el pupitre que nosotras utilizamos para nuestro divertido y NADA peligroso juego. No quiero hacerle mala fama a la educación pública, ni más faltaba, pero pues… ¡este es un bló para reírse!

Dado que apenas éramos 6 niñas las que nos encontrábamos en el salón, el juego, consistía no en la mayor cantidad de personas en el puesto sino que las 6 nos subiéramos y aguantáramos por lo menos 5 segundos apoyadas en aquel asiento. Así que llevamos la silla al final del salón y nos montamos.

Las participantes fueron:

Natalia
Carolina
Daniela
Linda
Stefanny… ahh, como olvidarla
Y Mi persona, yo, Alejandra, la que escribe esto [inserte aquí la palabra que mejor me describa]

Con la mayor brevedad posible trataré de describir esta secuencia tan acelerada de sucesos, sin que pierda la sorpresa que nosotras experimentamos mientras esto pasaba frente a nuestros ojos.

Increíblemente, el asiento soportó nuestros pesos, - que tampoco es que fuera mucho -  y cuando ya estábamos celebrando por la misión cumplida el asiento empezó a tambalearse hacia delante y hacia atrás; de inmediato linda, carolina, Daniela y la pseudo escritora que digita esto saltamos y caímos en el suelo, de pie cual acróbatas, mientras Natalia y Stefanny  trataban de estabilizar el peso del asiento que temblaba cada  vez más, pues Natalia estaba parada en la tabla para escribir y stefanny en la delgada tabla del espaldar.

-         ¡¡¡Stefanny Bajaaaaaaáte!! (léase en caleño)

-         Ah??

Natalia no pudo soportar más la tembladera y saltó.


[Pause]


Alguna vez mientras veía por televisión uno de las rutinas del circo del sol, apareció una malabarista que se acostó sobre una cama inclinada, levantó las piernas, y empezó a hacer malabares con sus pies, con una mesa. Yo me maravillé de la habilidad de esta señorita, al tiempo que lloraba de la risa porque me recordó precisamente este incidente.


[Play]



Stefanny fue la mesa, de esta silla malabarista.
Literal. Dio 2 vueltas en el aire, hacia delante cuando el peso del asiento se fue sobre ella y la golpeo en las piernas y hacia atrás por YoNoSeQué fuerza física de la vida, pero en todo caso la silla hizo malabares con ella y finalmente cayó, con los ojos cerrados, mientras el puesto terminaba de tambalearse y se estrellaba en el piso.


-         Ayyyyyyy  Maricaaaaaaa!!! SE MATÓOOOOO!!!


Carolina ya le estaba dando palmadas en las mejillas mientras Daniela, no me alcanzo a imaginar en qué momento, ya estaba parada en la puerta del salón asomando la cabeza y temblando, diciendo que nos iban a matar.
No vayan a pensar que yo estaba más o menos petrificada, con los ojos más abiertos que nunca y las manos en la boca.

Daniela seguía en la puerta abriéndole hueco al piso, y nosotras seguíamos arrodilladas en torno a stefanny llamándola para que se despertara. De repente un inicio de lágrima se asomó por el rabillo de su ojo y los abrió con una carcajada tan escandalosa que yo pensé que era una de esos ataques agonizantes.
Pues no, no era un ataque, ni un despertar milagroso después de haber estado desmayada como sucede en las películas; fueron sus reflejos que decidieron gastarnos una broma.

¡¡¡¿Ah?!!! ¡¡Mucha perra!!

Nosotras todavía confundidas por tantos sentimientos encontrados y ella riéndose de nosotras dizque porque era una broma. Yo estaba tan abrumada que no sabía si reírme, o pegarle un puño por asustarme de semejante manera. No me crean tan pendeja!

-         Stefanny ¿te duele algo?

-         Jaaaaaaajajaja no!!

Ella dijo que no pero tenia una lágrima en el borde del ojo… ya es cuestión de cada cual suponer por qué fue.

Cuando ya estuvimos repuestas, nos tocó correr para la biblioteca porque estábamos en exposición de literatura, y como podrán imaginarse (especialmente de mí) llegamos tarde y nos regañaron en frente de todo el salón.
A lo que stefanny sacó todo su potencial histriónico y llorando y todo le dijo a la profesora que nos habíamos demorado porque ella se había caído muy feo y nosotras la habíamos ayudado.

Yo creo que ya sé de qué sentimiento eran esas lágrimas

Lógicamente ni stefanny ni las otras 5 pudimos evitar la anotación por inasistencia. Y al otro día muy campante y riéndose, la accidentada llego al salón y con una sonrisa en su boca nos mostró, DOS hermosos morados, que digo morados, verdesMoradosAzulesRojos gigantes en cada uno de sus muslos…

-         ve, ¿y te duelen?

-         Jaaaaaaajajaja no!!...


Definitivamente, es que hay que reír para no llorar.

martes, 7 de junio de 2011

El trauma

Supongo que como cualquier persona, también padezco a veces, miedos completamente irracionales que perturban mi existencia.
Entre los millones de traumas y miedos sin sentido que se pasean periódicamente por mi cabecita loca, está el que me ataca cada vez que cierro la puerta de mi casa, - o cuando el vigilante de la unidad, dice buenas tardes, que le vaya bien y cierra la reja conmigo afuera (mucha burgués) - para ir a una cita. Es una perturbación de proporciones demenciales y consiste en pensar que voy a llegar tarde al sitio acordado, o que llegaré a tiempo – cosa que casi nunca pasa - pero todo el mundo se ha ido, o que llegaré al sitio que no es o que el lugar estará completamente vacío, si vacío,… con la bola rodante de heno y todo, etc.
Es una condición que afortunadamente ha ido disminuyendo con los años y espero que desaparezca algún día; aunque ahora que lo reparo, no me parece un miedo tan irracional (no explicaré los motivos…), lo irracional es que mi cabeza se vuelve un caldero de miles y a la vez ningún pensamientos que no tienen nada que ver con la situación, y pues, no se siente muy bonito…Pero como todo lo malo, tiene su lado bueno, debo decir que experimento el alivio más espectacular del mundo, al llegar al lugar y descubrir que la bola de heno, y el resto de situaciones descabelladas están y se quedarán en mi mente, porque hasta ahora nada de lo que me he imaginado ha pasado… (Casi nada).
Pues si, estoy corrida ¿y que?
Pero como este post no se trata de demostrarles cuan mentalmente desequilibrada estoy, ni que entiendan porqué a veces actúo de una manera tan anormal, ni mucho menos que conozcan mis traumas mentales, continuaré mi historia.
Debido a este miedo ilógico del que sufro, el primer día de clase, es para mí, una de las peores experiencias por las que tengo que pasar.
Entiéndase el primer día de clase, como el día que hay que volver a estudiar después de no haberlo hecho durante un tiempo considerable.
Entiéndase tiempo considerable, como un intervalo de tiempo de entre tres días hasta la semana de receso, vacaciones de diciembre, vacaciones de fin de año escolar (yo todavía estoy en el calendario B), festivos, entrega de notas de la institución, etc.
Entiéndase institución (este es el último lo juro, es que hay que especificar) como colegio, universidad, instituto, academia, escuela, el cursito de ingles, el de lectura rápida y sus derivados.
Entonces, hablando de los días del colegio, cada vez que no había clase durante un tiempo considerable, yo llamaba a mis amigas para preguntar, entre otras cosas si teníamos tareas para el día siguiente - no es que a mi se me olviden las cosas, pero hay que asegurarse -, y las conversaciones, virtuales o telefónicas, que generalmente eran a las 11 PM cuando, hubiesen o no tareas para el otro día, ya no había tiempo para hacerlas, terminaban con un “¡bueno!, hablamos mañana”.
Una mañana, probablemente un jueves, mientras seguramente TODOS mis compañeros de  11-2 y yo, nos encontrábamos calladitos como niños buenos en nuestro salón de clase, nos interrumpieron nuestra adorada clase de… cualquier materia porque ciertamente nos encantaban todas, para darnos una circular que nos informaba – muy a nuestro pesar -  que el siguiente día (viernes) no habría clase.
…Esta bien, no mentiré, ni somos buenos, ni nos encantan todas las materias, ni estábamos callados, ni nos interrumpieron clase, porque estaríamos jugando a la lleva o comiéndonos el refrigerio sobrante – como TÍPICOS estudiantes de once grado - durante las dos últimas horas de clase de los jueves, o muy probablemente estaríamos viendo clase, pero eso si, callados, NUNCA. Lógicamente al saber esto, se nos hizo más llevadera el resto de la jornada pues podríamos descansar, además del fin de semana, otros dos días, hasta el siguiente lunes, es decir, sin contar la tarde de ese jueves, serian 4 días sin clase, lo que según lo escrito anteriormente, significa un tiempo considerable sin estudiar.

Ese jueves, llena de gozo, llegué a mi casa y dormí toda la tarde, pues no había que madrugar al día siguiente, y el fin de semana, realmente lo pase de maravilla… ¡está bien! No hice nada… … ¡está bien! No me acuerdo que hice, pero seguramente fue lo mismo, nada. Y el domingo, el día divinamente creado para descansar, pero en el que paradójicamente ningún estudiante descansa, porque ese día hace las tareas que no hizo en toda la semana (que viva Colombia carajo), ese domingo fue mas fatídico que cualquiera de sus 47 hermanos anuales, porque olvidé llamar a preguntar si había tareas, y porque después de tantos días sin clase ya me había acostumbrado, y no quería ir el lunes a ver educación física… y el resto de las materias; pero como yo al menos trato de ser una buena y responsable estudiante, me armé de valor para poner la alarma, organizar lo cuadernos, y me preparé mentalmente para madrugar y sudar cual pollo asado detrás de un balón de basketball a las 11 de la mañana.
5 A.m. suena el despertador mecánico. 5:30 A.M. suena el reloj biológico de Alejandra arias.
6 A.M. salgo a esperar el bus, Alameda o Azul Plateada ruta 1 que me llevara a mi segundo hogar. 6:40 de la mañana, mientras el bus pasa por las Canchas Panamericanas y yo miro por la ventana para ver a mis compañeros con la misma cara de dormidos que yo,… no veo a nadie, excepto a mi amiga laura, - si Laura, Lalu, Lala, ella, con la que compartí en el mismo salón mis seis años de bachillerato en el liceo departamental, si, laura, la que tiene una labradora chocolate que se llama Manuela, que si hombre Laura, la que duerme en clase, la misma que guardó un jugo de naranja por mas de un mes en su maletín  (definitivamente tengo que contar esa historia*) si exacto, Laura** - pero que cosa mas extraña, iba caminando en el sentido opuesto del colegio, entonces me dije: “¡¡mi misma, bájese ya!!”, timbré, me bajé (obviamente el bus paró primero, no creo que tenga que aclarar), y una vez en el suelo llamé a mi compañera /hermana del alma.

-          Lalu, ¿para dónde vas?

-          Parce, yo creo que hoy no hay clase.

-          ¡¿Qué?! ¿Cómo así? Nooo, vamos a preguntar.

No se por qué pero aquello de: colegio cerrado, dos palabras que te hacen feliz como tu Bon Yurt, no me resultaba tan feliz como en la propaganda, así que efectivamente fuimos a preguntar… yo acompañé a Laura a preguntar.

-          ¿Qué le dijeron?

-          Que disque en la circular decía que el viernes…………….. y el lunes, no había clase.

¿Se acuerdan que eran cuatro días sin clase?... yo tampoco me acordé y muy seguramente Laura tampoco, es más, ni siquiera leí la circular, yo solo escuché, como buena estudiante: el viernes no hay clase. [Escena borrada].
Entonces, si señoras y señores, compañeros y excompañeros, amigos de amigos, familiares, gente que quizás conozca, amigos en común, y niños de todas las edades, Ella, Laura, la misma que hace muñequitos con chicle y yo Alejandra Arias (de Depp), la misma que se boletea aqui, fuimos a estudiar… un día que no había clase.

Fue desconcertante ver como mi peor miedo irracional se materializaba, pero más desconcertante fue el hecho de que entre mas de 200 estudiantes me encontré a Laura, mi amiga, (y a otros, porque no señor, no fuimos la únicas, pero no divulgaré nombres porque ya fue suficiente con los nuestros), prueba ferviente de que nuestra amistad esta hecha, la una para la otra, y que tengo hermosas amigas que están igual de tostadas que yo. De todas maneras, esto no fue suficiente para evitar decirnos a nosotras mismas, ¡muchas idiotas! Y como no había de otra nos tocó devolvernos para nuestras respectivas casas, prometiéndonos mutuamente, nunca revelar el secreto. Lógicamente, esa misma tarde, nos aseguramos de que al siguiente día SI hubiera clase… - Laura se aseguró y luego yo la llamé - y como en nuestro grupo de amigas no desaprovechamos oportunidad para reírnos, el martes, muy a las 6:50 AM en el pasillo del Liceo Departamental habían 8 señoritas riéndose de sus dos despistadas amigas… aún hasta el sol de hoy no pierden oportunidad para reírse a costa nuestra y cada vez que los ánimos están un poquito bajos, siempre pueden recordar a Alejandra y a Laura para reírse un poco, porque como buenas colombianas no perdonamos cagada, puede ser el tropiezo más simple y desapercibido, o un huevo podrido en la cara de alguien, pero no olvidamos; por eso nos reímos tanto, porque siempre hay de quien acordarse, para burlársele a escondidas o en la cara, pero burlársele, así hayan pasado 3 o 6 años, así seamos nosotras mismas o el transeúnte mas desconocido de la tierra, así lo queramos o nos caiga mal, porque con risa la vida es más bonita, porque hay que reír para no llorar, porque hay que reírse de uno mismo, porque cuando vamos a llorar, siempre, óigase bien, mas bien LEASE bien, siempre terminamos riéndonos, porque las cosas buenas son mucho más que las malas. Por esto y por muchísimas razones llevo a mis amigas en el fondo del corazón.
Mientras tanto yo me río y digo con orgullo: fui a estudiar un día que no había clase… ¡y me encontré a una de mis mejores amigas! Y ahora tengo un miedo irracional menos que soportar en mi vida.
Pues si, estoy corrida ¿y que?...


* No, esta vez, el tarro de jugo podrido, NO explotó en mi cara.
** Lalu, no me mates!

PD: forever alone JAJAJAJAJA

jueves, 2 de junio de 2011

El bebé Maldito

Esta es la continuacion de la entrada anterior, si no lo ha leido, se lo recomiendo, para que se burle de mi, y entienda mejor la siguiente historia.


Así como no faltó la que se obsesionó por asegurarse de que su huevo sobreviviera todo el mes, no faltó a la que se le rompió 2, 3 y hasta 4 veces y siguió dedicándoles empeño a sus hijos a pesar de que sin la firma valían, pues, huevo.
Seguramente aquellas serán muy buenas madres.
Y mientras Natalia y yo andábamos lo mas de relajadas sin tener que cuidar huevos, pretendiendo que eran bebes, ni ponernos a investigar cuanto valía en esa época un tarro de leche klim en la tienda del bloque 54 de la unidad residencial bloques del limonar etapa B, donde vivíamos, Stefanny pintaba y quebraba huevos.
Y un día nos dijo, voy a guardar el mío.
El tiempo pasó, el profesor revisó la firma de los huevos, el trabajo, Natalia y yo sacamos insuficiente en el logro y de repente la fiebre maternal se desapareció, igual que los huevos. ¿Qué habrá sido de todos ellos? De los que sobrevivieron hasta el final del mes claro, ¿Cómo sacarle el contenido a un huevo forrado en tela y lana aunque sea para hacer una tortilla?, debió ser muy traumatizante matar o botar a su propio hijo, en fin, nunca supimos la suerte de ellos, excepto de uno… el de Stefanny, que una tarde, también calurosa terminado febrero, LLEVÓ EL HUEVO QUE HABIA GUARDADO y propuso que se lo estrelláramos a Natalia en su cumpleaños numero 14.
Es que lo recuerdo como si hubiera sido ayer, ella saco de su maletín una cajita redonda de papel corrugado azul clara y dentro, en la exacta mitad, rodeado por un dulceabrigo estaba el bendito huevo que había guardado hacia más de un mes.
Estaba intacto, así como el último día que lo llevó, le había pintado la ropa rosada y azul, el cabello corto, cafecito, supongo que era un niño, tenía orejas, nariz, una boca sonriente y hasta ojos movibles. De repente, como si el huevo fuese una maldición  así bien hollywoodense que esperaba que una valiente, hermosa (y también modesta Jajaja) chica la liberara de su sueño letárgico de siglos – un mes… máximo dos – para expandirse por todo el mundo como una peste, en este caso un pacifico y nada maloliente salón de clase, el huevo me miró y me dijo: sácame, y yo con mi inocencia de 13 años que casi se me salen los ojos de las orbitas, lo saqué de su ataúd acartonado con suma delicadeza para admirarlo en todo su esplendor; es que yo ya me imaginaba estallándoselo a Natalia como parte de su regalo de cumpleaños y me imaginaba como estaría de podrido por dentro. Estaba simplemente maravillada.
Y mientras el huevo estaba en mis manos y yo lo contemplaba anonadada, en su interior la masa de gases putrefactos producidos durante un mes (máximo dos) de reposo, fue tanto como para saturar las paredes de este producto avícola sin fecundar y explotó, ¡explotó!, EXPLOTÓ, el fuckin’ huevo explotó en mis manos, en mi cara, en mi blusa del uniforme, en la cara de stefanny, que estaba frente a mi y finalmente, en el salón.

¿Cómo se desarrolla la película y se detiene la maldición? Pues bien, comienza con un alarido de horror y asco, pues no a cualquiera le EXPLOTA UN HUEVO PODRIDO EN LA CARA, continua con una escapada fugaz al baño a lavarnos y embadurnarnos con crema mientras nos apretábamos el vientre con las manos, pues no podíamos de la risa, luego se procede a la evacuación inmediata del perímetro, eliminar los residuos – además del olor indescriptiblemente repugnante del salón, la maldición había dejado como rastro a su paso la clara, que a esta altura parecía aceite de cocina, y la yema quedo dramáticamente aplastada como un quesito amiriiiillo, pálido, redondito y curtido en el borde de mi pupitre (Tan podrido estaría el huevo que la yema se endureció… imagínense) – y posteriormente trapear el piso del salón con colonia porque ni con jabón azul pudimos eliminar ese olor, que no era feo (sino que apenas) sino de ese tipo de olores que después de 5 minutos, nadie si los aguanta.

Todo terminó con una clase muy amena de lectores competentes en el pasillo, porque el olor del salón era realmente insoportable y con el rechazo hacia mi, por parte de mis compañeras, perpetuada con la frase: “ay no Arias, quitáte”. (Léase con acento Caleño, ve)
Lo que le toca a uno por ser la heroe.*

Por una pasada del destino, las directivas del colegio decidieron fusionar todos los salones y cuando pasé a 9º no solo me separaron de mis compañeras desde sexto, sino que ya no era    9-3, si no 9-2.
El destino resultó favorable pues tengo la fortuna de haber compartido los ultimos años del colegio con excelentes compañeros y amigos, y en una de esas charlas nostálgicas sobre los años pasados en el colegio, que teníamos durante las horas libres, mientras yo recordaba, con risa el incidente del huevo maldito de Stefanny, alguien se acordó y me dijo: uyy mk ¿fuiste vos?, que ascooo jajajajaja
Lo que le toca a uno por se la héroe.


* Si, yo se que se escribe heroína