jueves, 21 de abril de 2011

Oda al pasajero

El miio, si, con doble i.
El sistema de transporte masivo articulado de la ciudad de Cali.
El de los buses azules largotes que tienen un acordeón en la mitad.
El sistema de transporte que toda ciudad colombiana que se respete y no sea Medellín debe tener.
Ese que al principio fue insoportable para más de uno porque alteró las rutas de los buses normales, pero que ahora hace parte de la misma ciudad, es además de una buena forma de conocer Cali con aire acondicionado a toda, el ambiente propicio para darse cuenta de las curiosidades de la gente. Es que entre tanta apretadera/fusión de cuerpos, recarga de tarjetas, ¿niña, el T31 pasa por aquí?, rutas inentendibles, próxima parada unidad deportiva, el Mio es tuyo Cali un nuevo latir, uno ve muchas cosas.

Como yo soy "súper fiel usuaria" del masivo, en uno de mis tantísimos recorridos tuve una experiencia tan irrelevante interesante (como todo lo de este bló)  que fue digno de tener entrada… esta bien, aquí nada es interesante pero igual voy a contar la historia.

Que mas quisiera que la entrada le diera honor al titulo pero como de poeta no tengo ni la P, pues tocó en pseudo prosa, o lo que salga.

Ahí les va.

Aquel bus que había estado esperando hace más de 5 minutos y que ahora me tenía 15 más tarde de mi destino, finalmente llegó no sin antes dejarme ver a través de sus cristales que no había donde sentarse.
Las puertas nada sincronizadas del bus y de la estación se abrieron y mis ojos, en vez de buscar un asiento en los alrededores se posaron en una espalda frente a mí. Oh! Pero qué espalda; espalda, hombros, brazos, y muñecas que prometían un frente todavía mejor.
Es común que en este mundo las promesas nunca se cumplan, pero para los envidiosos, la parte de atrás estaba tan bien como la de adelante.

Estabas parado frente a la puerta de salida y yo, para poder maravillarme de tu perfil durante mi recorrido me hice a tu lado izquierdo; cierto es, que de eso tan bueno no dan tanto y que a uno ya ni siquiera lo dejan morbosear admirar la belleza:

- niña, aquí hay un asiento

¿Alimentar la vista o sentarme?... los dilemas de la vida (pfff)
Al final decidí sentarme pues desde ahí todavía podía observarte y estaba más cómoda.
Ahora, sentada detrás de ti en diagonal me encuentro que alguien te acompaña, una mujer.
Ay, ella no te merece, flaca agarruda pseudo rubia, la antítesis de tu perfecto perfil, ella no es para ti.
Tan solo si las circunstancias de la vida nos hubiesen favorecido, ella no estaría amarrándote.
De repente el bus se sacude, y los músculos de tus brazos se contraen, para evitar una vergonzosa caida, mientras mis ojos mas abiertos que nunca, admiran tus brazos perfectamente ejercitados y tu piel clara.
 Y mientras yo comparaba tu belleza en el contexto del bus urbano, al volver  mis ojos me encontré con una mirada femenina de reparo despectivo, que se tornó dulce al encontrarse con tus ojos y luego te rodeó con sus brazos y una sonrisa, prueba inequívoca de que marcaba su territorio.

El momento de bajarse ha llegado, pero todavía me queda un consuelo, y es que para decender debía pasar por tu lado.
El masivo hizo su parada, pedí permiso, y ese fue nuestra primera, última y unilateral despedida. Adios. Será en la otra vida.
Y a correr se dijo porque voy 30 minutos tarde.

Ahora que lo reparo… Vee, y esta que se cree, ni porque yo fuera a quitarle el novio. Yo, a diferencia de otrasss si respeto la propiedad ajena.
¿Será que fui muy obvia?...
 Me dio hasta risa, yo pensaba que eso solo pasaba en legalmente rubia, pero no, resulta que la vida también es medio película a veces.

Y que dirán ustedes, ¿que yo soy una obsesiva compulsiva, sentimentalmente inestable, que se enamora en 2 segundos?... la verdad es que claro que si mi habilidad (controlada) para exagerar es hipermegarecontraultra increíble. Prueba de eso es que pude haber escrito lo siguiente: estaba yo en el mio (el bus) y vi a un tipo divino. Fin.
pero ese no es realmente mi estilo :) y no seria un post decente

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