Esta es la continuacion de la entrada anterior, si no lo ha leido, se lo recomiendo, para que se burle de mi, y entienda mejor la siguiente historia.
Así como no faltó la que se obsesionó por asegurarse de que su huevo sobreviviera todo el mes, no faltó a la que se le rompió 2, 3 y hasta 4 veces y siguió dedicándoles empeño a sus hijos a pesar de que sin la firma valían, pues, huevo.
Seguramente aquellas serán muy buenas madres.
Y mientras Natalia y yo andábamos lo mas de relajadas sin tener que cuidar huevos, pretendiendo que eran bebes, ni ponernos a investigar cuanto valía en esa época un tarro de leche klim en la tienda del bloque 54 de la unidad residencial bloques del limonar etapa B, donde vivíamos, Stefanny pintaba y quebraba huevos.
Y un día nos dijo, voy a guardar el mío.
El tiempo pasó, el profesor revisó la firma de los huevos, el trabajo, Natalia y yo sacamos insuficiente en el logro y de repente la fiebre maternal se desapareció, igual que los huevos. ¿Qué habrá sido de todos ellos? De los que sobrevivieron hasta el final del mes claro, ¿Cómo sacarle el contenido a un huevo forrado en tela y lana aunque sea para hacer una tortilla?, debió ser muy traumatizante matar o botar a su propio hijo, en fin, nunca supimos la suerte de ellos, excepto de uno… el de Stefanny, que una tarde, también calurosa terminado febrero, LLEVÓ EL HUEVO QUE HABIA GUARDADO y propuso que se lo estrelláramos a Natalia en su cumpleaños numero 14.
Es que lo recuerdo como si hubiera sido ayer, ella saco de su maletín una cajita redonda de papel corrugado azul clara y dentro, en la exacta mitad, rodeado por un dulceabrigo estaba el bendito huevo que había guardado hacia más de un mes.
Estaba intacto, así como el último día que lo llevó, le había pintado la ropa rosada y azul, el cabello corto, cafecito, supongo que era un niño, tenía orejas, nariz, una boca sonriente y hasta ojos movibles. De repente, como si el huevo fuese una maldición así bien hollywoodense que esperaba que una valiente, hermosa (y también modesta Jajaja) chica la liberara de su sueño letárgico de siglos – un mes… máximo dos – para expandirse por todo el mundo como una peste, en este caso un pacifico y nada maloliente salón de clase, el huevo me miró y me dijo: sácame, y yo con mi inocencia de 13 años que casi se me salen los ojos de las orbitas, lo saqué de su ataúd acartonado con suma delicadeza para admirarlo en todo su esplendor; es que yo ya me imaginaba estallándoselo a Natalia como parte de su regalo de cumpleaños y me imaginaba como estaría de podrido por dentro. Estaba simplemente maravillada.
Y mientras el huevo estaba en mis manos y yo lo contemplaba anonadada, en su interior la masa de gases putrefactos producidos durante un mes (máximo dos) de reposo, fue tanto como para saturar las paredes de este producto avícola sin fecundar y explotó, ¡explotó!, EXPLOTÓ, el fuckin’ huevo explotó en mis manos, en mi cara, en mi blusa del uniforme, en la cara de stefanny, que estaba frente a mi y finalmente, en el salón.
¿Cómo se desarrolla la película y se detiene la maldición? Pues bien, comienza con un alarido de horror y asco, pues no a cualquiera le EXPLOTA UN HUEVO PODRIDO EN LA CARA, continua con una escapada fugaz al baño a lavarnos y embadurnarnos con crema mientras nos apretábamos el vientre con las manos, pues no podíamos de la risa, luego se procede a la evacuación inmediata del perímetro, eliminar los residuos – además del olor indescriptiblemente repugnante del salón, la maldición había dejado como rastro a su paso la clara, que a esta altura parecía aceite de cocina, y la yema quedo dramáticamente aplastada como un quesito amiriiiillo, pálido, redondito y curtido en el borde de mi pupitre (Tan podrido estaría el huevo que la yema se endureció… imagínense) – y posteriormente trapear el piso del salón con colonia porque ni con jabón azul pudimos eliminar ese olor, que no era feo (sino que apenas) sino de ese tipo de olores que después de 5 minutos, nadie si los aguanta.
Todo terminó con una clase muy amena de lectores competentes en el pasillo, porque el olor del salón era realmente insoportable y con el rechazo hacia mi, por parte de mis compañeras, perpetuada con la frase: “ay no Arias, quitáte”. (Léase con acento Caleño, ve)
Lo que le toca a uno por ser la heroe.*
Por una pasada del destino, las directivas del colegio decidieron fusionar todos los salones y cuando pasé a 9º no solo me separaron de mis compañeras desde sexto, sino que ya no era 9-3, si no 9-2.
El destino resultó favorable pues tengo la fortuna de haber compartido los ultimos años del colegio con excelentes compañeros y amigos, y en una de esas charlas nostálgicas sobre los años pasados en el colegio, que teníamos durante las horas libres, mientras yo recordaba, con risa el incidente del huevo maldito de Stefanny, alguien se acordó y me dijo: uyy mk ¿fuiste vos?, que ascooo jajajajaja
Lo que le toca a uno por se la héroe.
* Si, yo se que se escribe heroína
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