martes, 21 de junio de 2011

Cirque du..

Esta es una historia real, le sucedió a una amiga de mi amiga… realmente también me sucedió a mi porque las tres estábamos en la escena del crimen, pero era para ponerle suspenso a la cosa.
La siguiente historia es definitivamente mas real que cualquiera de los cortos de cartoon network, y ocurrió en tiempo record en el intervalo que abarca el timbre que indica que se acaba el descanso y el tiempo que tardan los estudiantes en entrar a sus respectivos salones de clase.
La verdad es que al recordar esta serie de eventos desafortunados, los hechos se desarrollan en mi mente en cámara lenta, como sucede generalmente cuando las cosas pasan muy rápido.

En el grado 8-3, las niñas habitualmente se encontraban muy aburridas pues la jornada del colegio, además de calurosa, a veces (Muchas veces) se ponía tediosa. Así que durante las horas libres estas creativas niñas se inventaban juegos (tan bobos por cierto, pero muy divertidos) para reírse mientras pasaba el tiempo, tales como pegar plastilina al techo del salón, tirarle los lápices de colores a las lámparas del techo, dormir, plancharse el cabello, llevar huevos podridos al salón… todo lo que una niña NORMAL hace.
Y un día muy caluroso, seis niñas del susodicho salón, en vez de salir a aguantarse el sol Caleño de las 3:30 de la tarde, decidieron quedarse en el salón vacío para divertirse con un pupitre y de paso, romper un record…
¿Cuál era? La mayor cantidad de personas paradas en un pupitre sin que este se dañara y ninguna nos matáramos. Divertidísimo ¿no?

Un pupitre es aquel asiento de colegio que consiste en una silla de metal, que tiene la parte donde uno se sienta, el espaldar, y el escritorio de madera; estos pupitres son individuales, de una sola pieza y debajo hay un compartimiento de metal, para poner los cuadernos (apoyar los pies).

Como describe más un perro que yo, ahí esta la imagen, para que comparen…


Imagínenselo rayado con cualquier cantidad de colores, tipos de letra, declaraciones amorosas y de odio y ahí tendrán, el típico puesto de un estudiante de colegio público, y el pupitre que nosotras utilizamos para nuestro divertido y NADA peligroso juego. No quiero hacerle mala fama a la educación pública, ni más faltaba, pero pues… ¡este es un bló para reírse!

Dado que apenas éramos 6 niñas las que nos encontrábamos en el salón, el juego, consistía no en la mayor cantidad de personas en el puesto sino que las 6 nos subiéramos y aguantáramos por lo menos 5 segundos apoyadas en aquel asiento. Así que llevamos la silla al final del salón y nos montamos.

Las participantes fueron:

Natalia
Carolina
Daniela
Linda
Stefanny… ahh, como olvidarla
Y Mi persona, yo, Alejandra, la que escribe esto [inserte aquí la palabra que mejor me describa]

Con la mayor brevedad posible trataré de describir esta secuencia tan acelerada de sucesos, sin que pierda la sorpresa que nosotras experimentamos mientras esto pasaba frente a nuestros ojos.

Increíblemente, el asiento soportó nuestros pesos, - que tampoco es que fuera mucho -  y cuando ya estábamos celebrando por la misión cumplida el asiento empezó a tambalearse hacia delante y hacia atrás; de inmediato linda, carolina, Daniela y la pseudo escritora que digita esto saltamos y caímos en el suelo, de pie cual acróbatas, mientras Natalia y Stefanny  trataban de estabilizar el peso del asiento que temblaba cada  vez más, pues Natalia estaba parada en la tabla para escribir y stefanny en la delgada tabla del espaldar.

-         ¡¡¡Stefanny Bajaaaaaaáte!! (léase en caleño)

-         Ah??

Natalia no pudo soportar más la tembladera y saltó.


[Pause]


Alguna vez mientras veía por televisión uno de las rutinas del circo del sol, apareció una malabarista que se acostó sobre una cama inclinada, levantó las piernas, y empezó a hacer malabares con sus pies, con una mesa. Yo me maravillé de la habilidad de esta señorita, al tiempo que lloraba de la risa porque me recordó precisamente este incidente.


[Play]



Stefanny fue la mesa, de esta silla malabarista.
Literal. Dio 2 vueltas en el aire, hacia delante cuando el peso del asiento se fue sobre ella y la golpeo en las piernas y hacia atrás por YoNoSeQué fuerza física de la vida, pero en todo caso la silla hizo malabares con ella y finalmente cayó, con los ojos cerrados, mientras el puesto terminaba de tambalearse y se estrellaba en el piso.


-         Ayyyyyyy  Maricaaaaaaa!!! SE MATÓOOOOO!!!


Carolina ya le estaba dando palmadas en las mejillas mientras Daniela, no me alcanzo a imaginar en qué momento, ya estaba parada en la puerta del salón asomando la cabeza y temblando, diciendo que nos iban a matar.
No vayan a pensar que yo estaba más o menos petrificada, con los ojos más abiertos que nunca y las manos en la boca.

Daniela seguía en la puerta abriéndole hueco al piso, y nosotras seguíamos arrodilladas en torno a stefanny llamándola para que se despertara. De repente un inicio de lágrima se asomó por el rabillo de su ojo y los abrió con una carcajada tan escandalosa que yo pensé que era una de esos ataques agonizantes.
Pues no, no era un ataque, ni un despertar milagroso después de haber estado desmayada como sucede en las películas; fueron sus reflejos que decidieron gastarnos una broma.

¡¡¡¿Ah?!!! ¡¡Mucha perra!!

Nosotras todavía confundidas por tantos sentimientos encontrados y ella riéndose de nosotras dizque porque era una broma. Yo estaba tan abrumada que no sabía si reírme, o pegarle un puño por asustarme de semejante manera. No me crean tan pendeja!

-         Stefanny ¿te duele algo?

-         Jaaaaaaajajaja no!!

Ella dijo que no pero tenia una lágrima en el borde del ojo… ya es cuestión de cada cual suponer por qué fue.

Cuando ya estuvimos repuestas, nos tocó correr para la biblioteca porque estábamos en exposición de literatura, y como podrán imaginarse (especialmente de mí) llegamos tarde y nos regañaron en frente de todo el salón.
A lo que stefanny sacó todo su potencial histriónico y llorando y todo le dijo a la profesora que nos habíamos demorado porque ella se había caído muy feo y nosotras la habíamos ayudado.

Yo creo que ya sé de qué sentimiento eran esas lágrimas

Lógicamente ni stefanny ni las otras 5 pudimos evitar la anotación por inasistencia. Y al otro día muy campante y riéndose, la accidentada llego al salón y con una sonrisa en su boca nos mostró, DOS hermosos morados, que digo morados, verdesMoradosAzulesRojos gigantes en cada uno de sus muslos…

-         ve, ¿y te duelen?

-         Jaaaaaaajajaja no!!...


Definitivamente, es que hay que reír para no llorar.

martes, 7 de junio de 2011

El trauma

Supongo que como cualquier persona, también padezco a veces, miedos completamente irracionales que perturban mi existencia.
Entre los millones de traumas y miedos sin sentido que se pasean periódicamente por mi cabecita loca, está el que me ataca cada vez que cierro la puerta de mi casa, - o cuando el vigilante de la unidad, dice buenas tardes, que le vaya bien y cierra la reja conmigo afuera (mucha burgués) - para ir a una cita. Es una perturbación de proporciones demenciales y consiste en pensar que voy a llegar tarde al sitio acordado, o que llegaré a tiempo – cosa que casi nunca pasa - pero todo el mundo se ha ido, o que llegaré al sitio que no es o que el lugar estará completamente vacío, si vacío,… con la bola rodante de heno y todo, etc.
Es una condición que afortunadamente ha ido disminuyendo con los años y espero que desaparezca algún día; aunque ahora que lo reparo, no me parece un miedo tan irracional (no explicaré los motivos…), lo irracional es que mi cabeza se vuelve un caldero de miles y a la vez ningún pensamientos que no tienen nada que ver con la situación, y pues, no se siente muy bonito…Pero como todo lo malo, tiene su lado bueno, debo decir que experimento el alivio más espectacular del mundo, al llegar al lugar y descubrir que la bola de heno, y el resto de situaciones descabelladas están y se quedarán en mi mente, porque hasta ahora nada de lo que me he imaginado ha pasado… (Casi nada).
Pues si, estoy corrida ¿y que?
Pero como este post no se trata de demostrarles cuan mentalmente desequilibrada estoy, ni que entiendan porqué a veces actúo de una manera tan anormal, ni mucho menos que conozcan mis traumas mentales, continuaré mi historia.
Debido a este miedo ilógico del que sufro, el primer día de clase, es para mí, una de las peores experiencias por las que tengo que pasar.
Entiéndase el primer día de clase, como el día que hay que volver a estudiar después de no haberlo hecho durante un tiempo considerable.
Entiéndase tiempo considerable, como un intervalo de tiempo de entre tres días hasta la semana de receso, vacaciones de diciembre, vacaciones de fin de año escolar (yo todavía estoy en el calendario B), festivos, entrega de notas de la institución, etc.
Entiéndase institución (este es el último lo juro, es que hay que especificar) como colegio, universidad, instituto, academia, escuela, el cursito de ingles, el de lectura rápida y sus derivados.
Entonces, hablando de los días del colegio, cada vez que no había clase durante un tiempo considerable, yo llamaba a mis amigas para preguntar, entre otras cosas si teníamos tareas para el día siguiente - no es que a mi se me olviden las cosas, pero hay que asegurarse -, y las conversaciones, virtuales o telefónicas, que generalmente eran a las 11 PM cuando, hubiesen o no tareas para el otro día, ya no había tiempo para hacerlas, terminaban con un “¡bueno!, hablamos mañana”.
Una mañana, probablemente un jueves, mientras seguramente TODOS mis compañeros de  11-2 y yo, nos encontrábamos calladitos como niños buenos en nuestro salón de clase, nos interrumpieron nuestra adorada clase de… cualquier materia porque ciertamente nos encantaban todas, para darnos una circular que nos informaba – muy a nuestro pesar -  que el siguiente día (viernes) no habría clase.
…Esta bien, no mentiré, ni somos buenos, ni nos encantan todas las materias, ni estábamos callados, ni nos interrumpieron clase, porque estaríamos jugando a la lleva o comiéndonos el refrigerio sobrante – como TÍPICOS estudiantes de once grado - durante las dos últimas horas de clase de los jueves, o muy probablemente estaríamos viendo clase, pero eso si, callados, NUNCA. Lógicamente al saber esto, se nos hizo más llevadera el resto de la jornada pues podríamos descansar, además del fin de semana, otros dos días, hasta el siguiente lunes, es decir, sin contar la tarde de ese jueves, serian 4 días sin clase, lo que según lo escrito anteriormente, significa un tiempo considerable sin estudiar.

Ese jueves, llena de gozo, llegué a mi casa y dormí toda la tarde, pues no había que madrugar al día siguiente, y el fin de semana, realmente lo pase de maravilla… ¡está bien! No hice nada… … ¡está bien! No me acuerdo que hice, pero seguramente fue lo mismo, nada. Y el domingo, el día divinamente creado para descansar, pero en el que paradójicamente ningún estudiante descansa, porque ese día hace las tareas que no hizo en toda la semana (que viva Colombia carajo), ese domingo fue mas fatídico que cualquiera de sus 47 hermanos anuales, porque olvidé llamar a preguntar si había tareas, y porque después de tantos días sin clase ya me había acostumbrado, y no quería ir el lunes a ver educación física… y el resto de las materias; pero como yo al menos trato de ser una buena y responsable estudiante, me armé de valor para poner la alarma, organizar lo cuadernos, y me preparé mentalmente para madrugar y sudar cual pollo asado detrás de un balón de basketball a las 11 de la mañana.
5 A.m. suena el despertador mecánico. 5:30 A.M. suena el reloj biológico de Alejandra arias.
6 A.M. salgo a esperar el bus, Alameda o Azul Plateada ruta 1 que me llevara a mi segundo hogar. 6:40 de la mañana, mientras el bus pasa por las Canchas Panamericanas y yo miro por la ventana para ver a mis compañeros con la misma cara de dormidos que yo,… no veo a nadie, excepto a mi amiga laura, - si Laura, Lalu, Lala, ella, con la que compartí en el mismo salón mis seis años de bachillerato en el liceo departamental, si, laura, la que tiene una labradora chocolate que se llama Manuela, que si hombre Laura, la que duerme en clase, la misma que guardó un jugo de naranja por mas de un mes en su maletín  (definitivamente tengo que contar esa historia*) si exacto, Laura** - pero que cosa mas extraña, iba caminando en el sentido opuesto del colegio, entonces me dije: “¡¡mi misma, bájese ya!!”, timbré, me bajé (obviamente el bus paró primero, no creo que tenga que aclarar), y una vez en el suelo llamé a mi compañera /hermana del alma.

-          Lalu, ¿para dónde vas?

-          Parce, yo creo que hoy no hay clase.

-          ¡¿Qué?! ¿Cómo así? Nooo, vamos a preguntar.

No se por qué pero aquello de: colegio cerrado, dos palabras que te hacen feliz como tu Bon Yurt, no me resultaba tan feliz como en la propaganda, así que efectivamente fuimos a preguntar… yo acompañé a Laura a preguntar.

-          ¿Qué le dijeron?

-          Que disque en la circular decía que el viernes…………….. y el lunes, no había clase.

¿Se acuerdan que eran cuatro días sin clase?... yo tampoco me acordé y muy seguramente Laura tampoco, es más, ni siquiera leí la circular, yo solo escuché, como buena estudiante: el viernes no hay clase. [Escena borrada].
Entonces, si señoras y señores, compañeros y excompañeros, amigos de amigos, familiares, gente que quizás conozca, amigos en común, y niños de todas las edades, Ella, Laura, la misma que hace muñequitos con chicle y yo Alejandra Arias (de Depp), la misma que se boletea aqui, fuimos a estudiar… un día que no había clase.

Fue desconcertante ver como mi peor miedo irracional se materializaba, pero más desconcertante fue el hecho de que entre mas de 200 estudiantes me encontré a Laura, mi amiga, (y a otros, porque no señor, no fuimos la únicas, pero no divulgaré nombres porque ya fue suficiente con los nuestros), prueba ferviente de que nuestra amistad esta hecha, la una para la otra, y que tengo hermosas amigas que están igual de tostadas que yo. De todas maneras, esto no fue suficiente para evitar decirnos a nosotras mismas, ¡muchas idiotas! Y como no había de otra nos tocó devolvernos para nuestras respectivas casas, prometiéndonos mutuamente, nunca revelar el secreto. Lógicamente, esa misma tarde, nos aseguramos de que al siguiente día SI hubiera clase… - Laura se aseguró y luego yo la llamé - y como en nuestro grupo de amigas no desaprovechamos oportunidad para reírnos, el martes, muy a las 6:50 AM en el pasillo del Liceo Departamental habían 8 señoritas riéndose de sus dos despistadas amigas… aún hasta el sol de hoy no pierden oportunidad para reírse a costa nuestra y cada vez que los ánimos están un poquito bajos, siempre pueden recordar a Alejandra y a Laura para reírse un poco, porque como buenas colombianas no perdonamos cagada, puede ser el tropiezo más simple y desapercibido, o un huevo podrido en la cara de alguien, pero no olvidamos; por eso nos reímos tanto, porque siempre hay de quien acordarse, para burlársele a escondidas o en la cara, pero burlársele, así hayan pasado 3 o 6 años, así seamos nosotras mismas o el transeúnte mas desconocido de la tierra, así lo queramos o nos caiga mal, porque con risa la vida es más bonita, porque hay que reír para no llorar, porque hay que reírse de uno mismo, porque cuando vamos a llorar, siempre, óigase bien, mas bien LEASE bien, siempre terminamos riéndonos, porque las cosas buenas son mucho más que las malas. Por esto y por muchísimas razones llevo a mis amigas en el fondo del corazón.
Mientras tanto yo me río y digo con orgullo: fui a estudiar un día que no había clase… ¡y me encontré a una de mis mejores amigas! Y ahora tengo un miedo irracional menos que soportar en mi vida.
Pues si, estoy corrida ¿y que?...


* No, esta vez, el tarro de jugo podrido, NO explotó en mi cara.
** Lalu, no me mates!

PD: forever alone JAJAJAJAJA

jueves, 2 de junio de 2011

El bebé Maldito

Esta es la continuacion de la entrada anterior, si no lo ha leido, se lo recomiendo, para que se burle de mi, y entienda mejor la siguiente historia.


Así como no faltó la que se obsesionó por asegurarse de que su huevo sobreviviera todo el mes, no faltó a la que se le rompió 2, 3 y hasta 4 veces y siguió dedicándoles empeño a sus hijos a pesar de que sin la firma valían, pues, huevo.
Seguramente aquellas serán muy buenas madres.
Y mientras Natalia y yo andábamos lo mas de relajadas sin tener que cuidar huevos, pretendiendo que eran bebes, ni ponernos a investigar cuanto valía en esa época un tarro de leche klim en la tienda del bloque 54 de la unidad residencial bloques del limonar etapa B, donde vivíamos, Stefanny pintaba y quebraba huevos.
Y un día nos dijo, voy a guardar el mío.
El tiempo pasó, el profesor revisó la firma de los huevos, el trabajo, Natalia y yo sacamos insuficiente en el logro y de repente la fiebre maternal se desapareció, igual que los huevos. ¿Qué habrá sido de todos ellos? De los que sobrevivieron hasta el final del mes claro, ¿Cómo sacarle el contenido a un huevo forrado en tela y lana aunque sea para hacer una tortilla?, debió ser muy traumatizante matar o botar a su propio hijo, en fin, nunca supimos la suerte de ellos, excepto de uno… el de Stefanny, que una tarde, también calurosa terminado febrero, LLEVÓ EL HUEVO QUE HABIA GUARDADO y propuso que se lo estrelláramos a Natalia en su cumpleaños numero 14.
Es que lo recuerdo como si hubiera sido ayer, ella saco de su maletín una cajita redonda de papel corrugado azul clara y dentro, en la exacta mitad, rodeado por un dulceabrigo estaba el bendito huevo que había guardado hacia más de un mes.
Estaba intacto, así como el último día que lo llevó, le había pintado la ropa rosada y azul, el cabello corto, cafecito, supongo que era un niño, tenía orejas, nariz, una boca sonriente y hasta ojos movibles. De repente, como si el huevo fuese una maldición  así bien hollywoodense que esperaba que una valiente, hermosa (y también modesta Jajaja) chica la liberara de su sueño letárgico de siglos – un mes… máximo dos – para expandirse por todo el mundo como una peste, en este caso un pacifico y nada maloliente salón de clase, el huevo me miró y me dijo: sácame, y yo con mi inocencia de 13 años que casi se me salen los ojos de las orbitas, lo saqué de su ataúd acartonado con suma delicadeza para admirarlo en todo su esplendor; es que yo ya me imaginaba estallándoselo a Natalia como parte de su regalo de cumpleaños y me imaginaba como estaría de podrido por dentro. Estaba simplemente maravillada.
Y mientras el huevo estaba en mis manos y yo lo contemplaba anonadada, en su interior la masa de gases putrefactos producidos durante un mes (máximo dos) de reposo, fue tanto como para saturar las paredes de este producto avícola sin fecundar y explotó, ¡explotó!, EXPLOTÓ, el fuckin’ huevo explotó en mis manos, en mi cara, en mi blusa del uniforme, en la cara de stefanny, que estaba frente a mi y finalmente, en el salón.

¿Cómo se desarrolla la película y se detiene la maldición? Pues bien, comienza con un alarido de horror y asco, pues no a cualquiera le EXPLOTA UN HUEVO PODRIDO EN LA CARA, continua con una escapada fugaz al baño a lavarnos y embadurnarnos con crema mientras nos apretábamos el vientre con las manos, pues no podíamos de la risa, luego se procede a la evacuación inmediata del perímetro, eliminar los residuos – además del olor indescriptiblemente repugnante del salón, la maldición había dejado como rastro a su paso la clara, que a esta altura parecía aceite de cocina, y la yema quedo dramáticamente aplastada como un quesito amiriiiillo, pálido, redondito y curtido en el borde de mi pupitre (Tan podrido estaría el huevo que la yema se endureció… imagínense) – y posteriormente trapear el piso del salón con colonia porque ni con jabón azul pudimos eliminar ese olor, que no era feo (sino que apenas) sino de ese tipo de olores que después de 5 minutos, nadie si los aguanta.

Todo terminó con una clase muy amena de lectores competentes en el pasillo, porque el olor del salón era realmente insoportable y con el rechazo hacia mi, por parte de mis compañeras, perpetuada con la frase: “ay no Arias, quitáte”. (Léase con acento Caleño, ve)
Lo que le toca a uno por ser la heroe.*

Por una pasada del destino, las directivas del colegio decidieron fusionar todos los salones y cuando pasé a 9º no solo me separaron de mis compañeras desde sexto, sino que ya no era    9-3, si no 9-2.
El destino resultó favorable pues tengo la fortuna de haber compartido los ultimos años del colegio con excelentes compañeros y amigos, y en una de esas charlas nostálgicas sobre los años pasados en el colegio, que teníamos durante las horas libres, mientras yo recordaba, con risa el incidente del huevo maldito de Stefanny, alguien se acordó y me dijo: uyy mk ¿fuiste vos?, que ascooo jajajajaja
Lo que le toca a uno por se la héroe.


* Si, yo se que se escribe heroína

lunes, 23 de mayo de 2011

Mi bebe


Todo empezó una agradable y como se acostumbra en la hermosa ciudad de Cali, calurosa tarde de colegio, tal vez en el año 2007, no recuerdo, no es importante, tampoco el mes, ni el día, ni mucho menos la hora, pero era por la tarde y hacía calor… Mientras mis compañeras de 8-3 y en general la promoción del 2010 que estudiaba en ese momento y yo, disfrutábamos de los tan repudiados años andrógenos de la pubertad, donde ciertamente la vida es mas fácil, sin acné, ni cólicos, ni Facebook, Twitter ni nada de esas pendejadas, pero era lo único bueno que tenía esa etapa obligatoria de la vida, donde estábamos descubriendo el mundo y éramos un manojo incipiente de hormonas…aún los somos pero por lo menos ahora hay más identidad de genero, jum!.
Pero bueno, eso tampoco importa, decía, que todo comenzó una tarde  cuando un sabio profesor de biología decidió darnos a niñas de 13 años una gran lección de educación sexual haciéndonos  cuidar entre parejas (de a dos) un huevo que previamente firmaría y que nosotras debíamos mantener intacto y en perfectas condiciones por mas o menos, entre 2 semanas y un mes (nótese, las fechas no son mi fuerte) y luego presentar un trabajo que consistía en una lista de precios, investigada por nosotras mismas, en cualquier tipo de empresa prestadora de salud, supermercado, tienda, persona que tuviera bebes, droguería o miscelánea, donde se podía apreciar en promedio, la cantidad de dinero que se necesitaba para brindarle a la nueva vida la manutención indicada para su bienestar, como son, teteros, pañales, vacunas, compotas y todas las cosas que a una niña de 13 años no le interesa porque ya esta muy grande, ósea, ya habíamos dejado de jugar con esas espeluznantes muñecas que se les movían los ojos y en sus bocas tienen el agujerito disque para el tetero y ahora nos ponen a cuidar un huevo, ¡muy bonito!; así como en toy story, la 2, ya no nos interesan las vaqueras de juguete y los ponys, sino el color de los esmaltes y hablar por teléfono, ja!.
Sobra decir que el huevo no podía estar precocido porque eso seria hacer trampa y que si se llegaba a quebrar, no se podía reemplazar – porque ya estaba firmado - y el profesor no iba a firmar otro, ni que fuera bobo, y no somos delincuentes para falsificar su firma (yo lo intenté… no funcionó), y si no se presentaba el huevo, tampoco se podía hacer el trabajo de la lista de precios y por ende uno perdía el logro. Pero oh sorpresa, el objetivo del trabajo, iba a quedar como una práctica enseñanza en nuestras jóvenes mentes para la posteridad.
Muy sabio el profesor…

Come era de esperarse, nosotras al saber la noticia, estallamos en una lluvia de comentarios eufóricos propios de los 13 años, y a pesar de que muy pocas teníamos una idea realista sobre la concepción de un bebe, se nos abrieron los ojos – también la boca -  de la emoción, porque eso si, lo de parlanchinas lo tenemos en las venas y no escuchamos el resto del trabajo por andar pensando en encontrar pareja y hacer planes utópicos para el futuro de la criatura.
Así que en los sucesivos días empezaron a aparecer nuestros hijos;  como yo no podía concebir en ese momento, por que mi pareja era mi mejor amiga, porque el objetivo no era involucrar una relación sexual y porque en 8-3 solo éramos niñas, Natalia y yo, tuvimos que alquilar un vientre, no estoy muy orgullosa de confesarlo, pero nunca supe el nombre de la madre biológica, la llamaré, Gallina… tampoco se si fue hija única o fue separada cruelmente del cartón donde descansaba con sus 11 o 23 hermanos restantes, y tampoco me acuerdo cual de nuestros padres pagó el procedimiento porque en esa época – aun ahora -  éramos tan pobres que no teníamos ni para comprar un huevo jajajaja!!!
Y al igual que el resto de niñas, nosotras quisimos darle el aspecto correcto y NO infantil a nuestro retoño temporal, y el colegio se convirtió en una pasarela donde las y los estudiantes  de 8º grado (también había niños pero eran muy pocos) llevaban a lucir sus hijos en cualquier cantidad de canastas, cajones, cunas etc.

Y no falto la que se creyó el cuento, y protegía tanto a su proyecto que no lo dejaba ni ver, (tal vez pensó que le haríamos mal de ojo para que se rompiera y perdiera el logro) o la que empezó a descubrir sus dotes maternales y adornó el huevito con cuanta cosa encontró en los cajones de la mamá; no faltó a la que se le rompió al primer día, a la que no le importaba si vivía o no, la madre sobre protectora que lo tenia en una caja llena de algodón cual frijol en preescolar, la que lo pintó, la que le puso nombre, trenzas de lana, brazos, piernas, vestidos y así hasta el final de los días.

-  ay!!! Mk mira tan boniiitooo, tiene camita!! (Lloremos pues)

A excepción del “marica” – ojo, la palabra - , todas parecíamos unas singulares tías cuarentonas, con uniforme escolar y sin arrugas, pasando de puesto en puesto, de salón en salón - y del mismo modo en sentido contrario - , admirando los bebes de nuestras compañeras, y como alguna vez dijo precisamente una de mis tías cuarentonas, éramos unas autenticas “gallinas culecas”… que expresión TAN horrorosa y al mismo tiempo TAN apropiada, cosa de locos.

Desafortunadamente, Natalia y yo perdimos el logro, ya se imaginarán porque, pero en nuestra defensa, debo decir que fue un episodio accidental. Mientras esperábamos la ruta para ir al colegio, y el huevo, que a esa altura ya tenia trencitas rubias (herencia de la gallina supongo), carita y la flamante firma del profesor en sus lisas partes íntimas, se resbaló de la superficie donde descansaba, rodó y se estrelló contra el suelo. Nosotras vimos el recorrido del huevo o debo decir hueva, en cámara lenta, y cuando se estrelló y su contenido que en otras circunstancias nos hubiera alimentado se regaba en el suelo, vimos desvanecerse ante nuestros ojos un excelente en biología. Todo termino cuando alzamos la mirada y nos sorprendimos con una mirada mutua de asombro  que dio paso a una carcajada ruidosamente explosiva, que todavía no ha cambiado. J

Yo solamente espero que si llego a sobrevivir a alguna peste mortal mediática (véase gripa porcina, avícola, perruna etc.) o al 2012 o a cualquier profecía fatídica de un católico esquizofrénico o en su defecto indígena extinto y puedo tener un hijo, que no ruede y se me caiga, pero si eso llega  a pasar, espero que lo ultimo que salga de su interior sea una yema de color naranja, y por supuesto que no me de risa…

Debo añadir que nunca me di cuenta del valor de la enseñanza del proyecto hasta unos tres años después en una sesión del gobierno escolar, y me pareció una forma muy práctica de impartir la educación sexual. El profesor en su inmenso saber nos enseñó que un bebé además de que sale más caro que un huevo, necesita muchísimo cuidado, porque si se nos cae no bastará robarnos a uno de sus hermanitos del cartón que esta en la cocina, pero muy probablemente olvidó una lección y sugerencia implícita que nos dejó y fue que no se necesita saber quien es el padre y quien la madre, porque al final todo lo que uno necesita es amor.
Muy sabio el profesor…

PD: let gay people do whatever they want!

Esta historia continuará...

sábado, 7 de mayo de 2011

publicidad mal... pagada

Es curioso como el instinto de supervivencia y adaptación es parte de la vida misma.
La globalización ha contribuido a que el mundo actual sea cada vez más pequeño, se mueva más rápido, y nosotros sin darnos cuenta, nos acostumbramos a su ritmo.
La expectativa de vida de nosotros los humanos, se reduce, y ya no nos queda tiempo ni siquiera en el día para realizar todas las actividades que se hacen en la vida moderna.
Ya no queda tiempo para disfrutar los pequeños placeres, para calmarse y disfrutar, la brevedad es la clave del mundo moderno, todo tiene que ser rápido, directo y lo mas sencillo posible, por que el tiempo, ahora mas que nunca, corre en contra nuestra.
Claro, es que es muchísimo mas fácil, publicar una frase de menos de 140 caracteres cada 5 minutos que darse el tiempo de escribir algo mas lago y decente.
yo no es que sea la más elocuente, pero esque ¡140 caracteres!, me consta, eso es muy poquito. lo que hace que uno tenga que escribir cosas muy sencillas y hasta vacias.
 Blogger queda obsoleto y le da paso a la rapidez de las publicaciones del trinadero, entre otras cosas porque se necesita constancia para escribir bobadas (largas) por más de un mes, sin aburrirme.
Sin embargo conozco personas que deberían hacerlo, o sea, si yo soy tan vaga y puedo… ¿por que el que si tiene medianamente el talento no lo hace?
Le hago publicidad a una amiga mía, para tener la primicia cuando sea famosa y por fin salir de pobre (tengo todo mi futuro planeado), porque esto de la poesía mejor se los dejo a los que saben


¿Quién soy?

Siento que vuelo
Siento que vivo
Más solo es un sueño
Porque estoy más que muerto

Ando entre las masas
Vivo de sus mentes
Más aun no saben
Que estoy presente

Salgo entre la gente
Vivo para matar
Más no puedo
Solo escapar

Piensa que vivo que
Ando dentro de ti
Pero solo espera
Espera a morir.


Sin titulo

Comentando la tarde
Criticando el alba
Consintiendo a la noche
Se despierta el alma

Alma que nace
Y muere en un segundo
Termina el día, hace canciones
Y luego recorre el mundo

Alma que yace ante el aire
Pero que es libre, mas no vuela
Simplemente piensa, tarde mas tarde
Comenta con el silencio la vejez de su vuelo.


Sin titulo 2

Amiga de aventuras
Amiga de penas
Amiga de sonrisas
Amiga de tristezas
Por tu amistad que he sabido tolerar
Me ha ayudado a comprender
Me ha enseñado a perdonar
He entendido que la vida es dura
Pero amigos como tú
La hace un poco más fácil.


La última realmente me llegó.
Si les gustó, obviamente es mío… si no, Melissa Rosero, la que de verdad los escribió en un momento de vagancia absoluta, y me los regaló (no se si se acuerde), recibe sus criticas y quejas .

viernes, 29 de abril de 2011

Gui ar livin in yelou submarin

Hace algún tiempo mientras veía un video que explicaba la importancia del color amarillo en la música moderna, apareció el origen del clásico Yellow Submarine. Se trataba en pocas palabras de que Paul McCartney estaba plácidamente acostado en estado REM*  y soñó con un submarinito amarillo, cuando despertó le pareció una fantástica idea, hacer una canción al respecto; fue tan fantástica que de ese sueño además de canción, salió todo el concepto de un álbum, y hasta película… el resto es historia.
Lógicamente la prensa en su delirio permanente por inventar cosas, no se comió el cuento y por ahí empezaron a salir rumores de que las drogas habían contribuido al sueño, porque ya saben, que este tipo de sustancias eran lo mas "in" en creaciones artísticas sesenteras; aun hoy, es evidente la participación de las drogas en la música – y en todo - , porque ciertamente tanta letra sin sentido no puede venir de una mente consiente, pero eso es otra cosa.
El punto es, que la forma como fue concebido,  no influye en la importancia que tuvo para el mundo, así que, sin drogas o con ellas el Yellow submarine es patrimonio Musical e inmaterial de la humanidad.
De todas maneras confieso que al principio no me creí lo del REM.
No lo creí, hasta que un día, más bien una madrugada de colegio, abrí los ojos para ver cuantos minutos me quedaban para dormir antes de que la alarma sonara, y vi, en frente mío, con números formados por rayitas rojas de reloj digital, las 5:30 Am.
La alarma debía haber sonado hacía 30 minutos y yo no la había escuchado… ¿O si?, ¿será que estaba tan dormida que la apagué y no me di cuenta?
No lo sabría hasta después.
Mientras miraba los números, mi mente se concentraba en recordar si la alarma había sonado o no y después de un tiempo, todavía sin dejar de ver la hora pero con los residuos de lo que había estado soñando en mi cabeza minutos antes, decidí levantarme porque igual ya se me estaba haciendo tarde.

Entré el baño, en un estado que no podía llamarse consciente, prendí la luz y como podrán imaginarse, pasar de la tranquila oscuridad a la irritante luz del baño, casi me deja sin retinas. Es que solo me faltó lanzar el chillido vampírico y esconderme debajo del lavamanos hasta que mis ojos se acostumbraran.
Una vez mi vista estuvo preparada, llegó la prueba reina: acostumbrar la piel, porque para pagar agua caliente en Cali tampoco. Me preparé mentalmente, fuerza Alejandra, Todo por la higiene y como buen colombiano: ¡primero el pie!... no, es que el corrientazo me erizó hasta la piel que no tengo. En ese mismo instante se me ocurrió  dedicarle - precisamente ese día -   más tiempo al baño, es decir, en un día normal a las 5:45 Am (tarde como siempre) sería corto, pero ese día decidí estregarme hasta la parte de la espalda que la mano no alcanza, con exfoliante y todo, y mientras lo hacía mis alejandras internas (porque son más de una) hablaban entre si:
-          oiga, ¿esta haciendo como frio no?
-          Pues claro boba, ¿no ve que nos estamos bañando a las 5 de la     mañana?
-          Si pero este frío es diferente… se le siente… como el sereno de las 3 de la mañana**
Yo, que hasta ese momento había estado escuchando la conversación (en silencio) deje de estregar y pensé, o sea, les dije:
Nooo, como van a ser la 3 Am si yo vi claritico en el reloj a 10cm de mi cara, las 5 : 3 0  A  M.
Todo bien hasta que el inconciente traicionero que todos tenemos se pronunció:
-          Bueno, ¿y vos al fin si escuchaste la alarma?***
Ya me estaba asustando. Pero que va, si yo miré como 3 veces.
El agua cayó… y calló las ideas, me terminé de bañar, Salí del baño y de camino a mi habitación, vi a mi mamá sentada en su cama y me dijo:
-          ¿usted que esta haciendo?
            (esto no puede ser)

-          Pues bañandome…
           (Ahora falta que sea fin de semana)

-          ¿A esta hora?
           (El inconsciente es una cosa realmente maravillosa)
-          Como así ¿luego que hora es?

Me asomé y con los mismos números rojitos vi la hora real… Que va, no eran las 3 Am, ¡¡¡Eran las 2:45 de la mañana!!!.
Sin palabras, yo no supe si reírme por la estupidez cometida, llorar por haber gastado tiempo de sueño - nunca supe cuanto porque nunca supe a qué hora realmente me levanté -, o alegrarme porque todavía podía dormir dos horas más.
Pues me tocó acostarme porque que mas hacía a esa hora, e increíblemente caí como piedra.
2 horas más tarde la alarma SI sonó y a pesar de que el sonido me sacó tan bruscamente del sueño, me asegure mil veces que si fuera la hora correcta. De todas maneras pude dormir otra media hora, porque no me iba a aguantar ni la luz ni el agua otra vez, ni que fuera boba.
Del incidente solo quedó el vergonzoso sentimiento, y la burla de mi mamá diciendo que me tenia que llevar al psicólogo porque me estaba dizque volviendo sonámbula.
Después de contarles la historia a mis amigas, esa misma mañana, porque hay que reírse de la desgracia ajena, llegué a la conclusión de que si yo pude ver las 5:30 en un reloj que marcaba las 2, ¿por qué Sir Paul no pudo haber soñado sin drogas un submarino del color del sol?...

*Estado del sueño en que no estamos ni dormidos ni depiertos.
** experimentado gracias a la trasnochadera en Internet.
***Tan caleño como yo, ve!

jueves, 21 de abril de 2011

Oda al pasajero

El miio, si, con doble i.
El sistema de transporte masivo articulado de la ciudad de Cali.
El de los buses azules largotes que tienen un acordeón en la mitad.
El sistema de transporte que toda ciudad colombiana que se respete y no sea Medellín debe tener.
Ese que al principio fue insoportable para más de uno porque alteró las rutas de los buses normales, pero que ahora hace parte de la misma ciudad, es además de una buena forma de conocer Cali con aire acondicionado a toda, el ambiente propicio para darse cuenta de las curiosidades de la gente. Es que entre tanta apretadera/fusión de cuerpos, recarga de tarjetas, ¿niña, el T31 pasa por aquí?, rutas inentendibles, próxima parada unidad deportiva, el Mio es tuyo Cali un nuevo latir, uno ve muchas cosas.

Como yo soy "súper fiel usuaria" del masivo, en uno de mis tantísimos recorridos tuve una experiencia tan irrelevante interesante (como todo lo de este bló)  que fue digno de tener entrada… esta bien, aquí nada es interesante pero igual voy a contar la historia.

Que mas quisiera que la entrada le diera honor al titulo pero como de poeta no tengo ni la P, pues tocó en pseudo prosa, o lo que salga.

Ahí les va.

Aquel bus que había estado esperando hace más de 5 minutos y que ahora me tenía 15 más tarde de mi destino, finalmente llegó no sin antes dejarme ver a través de sus cristales que no había donde sentarse.
Las puertas nada sincronizadas del bus y de la estación se abrieron y mis ojos, en vez de buscar un asiento en los alrededores se posaron en una espalda frente a mí. Oh! Pero qué espalda; espalda, hombros, brazos, y muñecas que prometían un frente todavía mejor.
Es común que en este mundo las promesas nunca se cumplan, pero para los envidiosos, la parte de atrás estaba tan bien como la de adelante.

Estabas parado frente a la puerta de salida y yo, para poder maravillarme de tu perfil durante mi recorrido me hice a tu lado izquierdo; cierto es, que de eso tan bueno no dan tanto y que a uno ya ni siquiera lo dejan morbosear admirar la belleza:

- niña, aquí hay un asiento

¿Alimentar la vista o sentarme?... los dilemas de la vida (pfff)
Al final decidí sentarme pues desde ahí todavía podía observarte y estaba más cómoda.
Ahora, sentada detrás de ti en diagonal me encuentro que alguien te acompaña, una mujer.
Ay, ella no te merece, flaca agarruda pseudo rubia, la antítesis de tu perfecto perfil, ella no es para ti.
Tan solo si las circunstancias de la vida nos hubiesen favorecido, ella no estaría amarrándote.
De repente el bus se sacude, y los músculos de tus brazos se contraen, para evitar una vergonzosa caida, mientras mis ojos mas abiertos que nunca, admiran tus brazos perfectamente ejercitados y tu piel clara.
 Y mientras yo comparaba tu belleza en el contexto del bus urbano, al volver  mis ojos me encontré con una mirada femenina de reparo despectivo, que se tornó dulce al encontrarse con tus ojos y luego te rodeó con sus brazos y una sonrisa, prueba inequívoca de que marcaba su territorio.

El momento de bajarse ha llegado, pero todavía me queda un consuelo, y es que para decender debía pasar por tu lado.
El masivo hizo su parada, pedí permiso, y ese fue nuestra primera, última y unilateral despedida. Adios. Será en la otra vida.
Y a correr se dijo porque voy 30 minutos tarde.

Ahora que lo reparo… Vee, y esta que se cree, ni porque yo fuera a quitarle el novio. Yo, a diferencia de otrasss si respeto la propiedad ajena.
¿Será que fui muy obvia?...
 Me dio hasta risa, yo pensaba que eso solo pasaba en legalmente rubia, pero no, resulta que la vida también es medio película a veces.

Y que dirán ustedes, ¿que yo soy una obsesiva compulsiva, sentimentalmente inestable, que se enamora en 2 segundos?... la verdad es que claro que si mi habilidad (controlada) para exagerar es hipermegarecontraultra increíble. Prueba de eso es que pude haber escrito lo siguiente: estaba yo en el mio (el bus) y vi a un tipo divino. Fin.
pero ese no es realmente mi estilo :) y no seria un post decente