Esta es una historia real, le sucedió a una amiga de mi amiga… realmente también me sucedió a mi porque las tres estábamos en la escena del crimen, pero era para ponerle suspenso a la cosa.
La siguiente historia es definitivamente mas real que cualquiera de los cortos de cartoon network, y ocurrió en tiempo record en el intervalo que abarca el timbre que indica que se acaba el descanso y el tiempo que tardan los estudiantes en entrar a sus respectivos salones de clase.
La verdad es que al recordar esta serie de eventos desafortunados, los hechos se desarrollan en mi mente en cámara lenta, como sucede generalmente cuando las cosas pasan muy rápido.
En el grado 8-3, las niñas habitualmente se encontraban muy aburridas pues la jornada del colegio, además de calurosa, a veces (Muchas veces) se ponía tediosa. Así que durante las horas libres estas creativas niñas se inventaban juegos (tan bobos por cierto, pero muy divertidos) para reírse mientras pasaba el tiempo, tales como pegar plastilina al techo del salón, tirarle los lápices de colores a las lámparas del techo, dormir, plancharse el cabello, llevar huevos podridos al salón… todo lo que una niña NORMAL hace.
Y un día muy caluroso, seis niñas del susodicho salón, en vez de salir a aguantarse el sol Caleño de las 3:30 de la tarde, decidieron quedarse en el salón vacío para divertirse con un pupitre y de paso, romper un record…
¿Cuál era? La mayor cantidad de personas paradas en un pupitre sin que este se dañara y ninguna nos matáramos. Divertidísimo ¿no?
Un pupitre es aquel asiento de colegio que consiste en una silla de metal, que tiene la parte donde uno se sienta, el espaldar, y el escritorio de madera; estos pupitres son individuales, de una sola pieza y debajo hay un compartimiento de metal, para poner los cuadernos (apoyar los pies).
Como describe más un perro que yo, ahí esta la imagen, para que comparen…
Imagínenselo rayado con cualquier cantidad de colores, tipos de letra, declaraciones amorosas y de odio y ahí tendrán, el típico puesto de un estudiante de colegio público, y el pupitre que nosotras utilizamos para nuestro divertido y NADA peligroso juego. No quiero hacerle mala fama a la educación pública, ni más faltaba, pero pues… ¡este es un bló para reírse!
Dado que apenas éramos 6 niñas las que nos encontrábamos en el salón, el juego, consistía no en la mayor cantidad de personas en el puesto sino que las 6 nos subiéramos y aguantáramos por lo menos 5 segundos apoyadas en aquel asiento. Así que llevamos la silla al final del salón y nos montamos.
Las participantes fueron:
Natalia
Carolina
Daniela
Linda
Stefanny… ahh, como olvidarla
Y Mi persona, yo, Alejandra, la que escribe esto [inserte aquí la palabra que mejor me describa]
Con la mayor brevedad posible trataré de describir esta secuencia tan acelerada de sucesos, sin que pierda la sorpresa que nosotras experimentamos mientras esto pasaba frente a nuestros ojos.
Increíblemente, el asiento soportó nuestros pesos, - que tampoco es que fuera mucho - y cuando ya estábamos celebrando por la misión cumplida el asiento empezó a tambalearse hacia delante y hacia atrás; de inmediato linda, carolina, Daniela y la pseudo escritora que digita esto saltamos y caímos en el suelo, de pie cual acróbatas, mientras Natalia y Stefanny trataban de estabilizar el peso del asiento que temblaba cada vez más, pues Natalia estaba parada en la tabla para escribir y stefanny en la delgada tabla del espaldar.
- ¡¡¡Stefanny Bajaaaaaaáte!! (léase en caleño)
- Ah??
Natalia no pudo soportar más la tembladera y saltó.
[Pause]
Alguna vez mientras veía por televisión uno de las rutinas del circo del sol, apareció una malabarista que se acostó sobre una cama inclinada, levantó las piernas, y empezó a hacer malabares con sus pies, con una mesa. Yo me maravillé de la habilidad de esta señorita, al tiempo que lloraba de la risa porque me recordó precisamente este incidente.
[Play]
Stefanny fue la mesa, de esta silla malabarista.
Literal. Dio 2 vueltas en el aire, hacia delante cuando el peso del asiento se fue sobre ella y la golpeo en las piernas y hacia atrás por YoNoSeQué fuerza física de la vida, pero en todo caso la silla hizo malabares con ella y finalmente cayó, con los ojos cerrados, mientras el puesto terminaba de tambalearse y se estrellaba en el piso.
- Ayyyyyyy Maricaaaaaaa!!! SE MATÓOOOOO!!!
Carolina ya le estaba dando palmadas en las mejillas mientras Daniela, no me alcanzo a imaginar en qué momento, ya estaba parada en la puerta del salón asomando la cabeza y temblando, diciendo que nos iban a matar.
No vayan a pensar que yo estaba más o menos petrificada, con los ojos más abiertos que nunca y las manos en la boca.
Daniela seguía en la puerta abriéndole hueco al piso, y nosotras seguíamos arrodilladas en torno a stefanny llamándola para que se despertara. De repente un inicio de lágrima se asomó por el rabillo de su ojo y los abrió con una carcajada tan escandalosa que yo pensé que era una de esos ataques agonizantes.
Pues no, no era un ataque, ni un despertar milagroso después de haber estado desmayada como sucede en las películas; fueron sus reflejos que decidieron gastarnos una broma.
¡¡¡¿Ah?!!! ¡¡Mucha perra!!
Nosotras todavía confundidas por tantos sentimientos encontrados y ella riéndose de nosotras dizque porque era una broma. Yo estaba tan abrumada que no sabía si reírme, o pegarle un puño por asustarme de semejante manera. No me crean tan pendeja!
- Stefanny ¿te duele algo?
- Jaaaaaaajajaja no!!
Ella dijo que no pero tenia una lágrima en el borde del ojo… ya es cuestión de cada cual suponer por qué fue.
Cuando ya estuvimos repuestas, nos tocó correr para la biblioteca porque estábamos en exposición de literatura, y como podrán imaginarse (especialmente de mí) llegamos tarde y nos regañaron en frente de todo el salón.
A lo que stefanny sacó todo su potencial histriónico y llorando y todo le dijo a la profesora que nos habíamos demorado porque ella se había caído muy feo y nosotras la habíamos ayudado.
Yo creo que ya sé de qué sentimiento eran esas lágrimas
Lógicamente ni stefanny ni las otras 5 pudimos evitar la anotación por inasistencia. Y al otro día muy campante y riéndose, la accidentada llego al salón y con una sonrisa en su boca nos mostró, DOS hermosos morados, que digo morados, verdesMoradosAzulesRojos gigantes en cada uno de sus muslos…
- ve, ¿y te duelen?
- Jaaaaaaajajaja no!!...
Definitivamente, es que hay que reír para no llorar.