Hace algún tiempo mientras veía un video que explicaba la importancia del color amarillo en la música moderna, apareció el origen del clásico Yellow Submarine. Se trataba en pocas palabras de que Paul McCartney estaba plácidamente acostado en estado REM* y soñó con un submarinito amarillo, cuando despertó le pareció una fantástica idea, hacer una canción al respecto; fue tan fantástica que de ese sueño además de canción, salió todo el concepto de un álbum, y hasta película… el resto es historia.
Lógicamente la prensa en su delirio permanente por inventar cosas, no se comió el cuento y por ahí empezaron a salir rumores de que las drogas habían contribuido al sueño, porque ya saben, que este tipo de sustancias eran lo mas "in" en creaciones artísticas sesenteras; aun hoy, es evidente la participación de las drogas en la música – y en todo - , porque ciertamente tanta letra sin sentido no puede venir de una mente consiente, pero eso es otra cosa.
El punto es, que la forma como fue concebido, no influye en la importancia que tuvo para el mundo, así que, sin drogas o con ellas el Yellow submarine es patrimonio Musical e inmaterial de la humanidad.
De todas maneras confieso que al principio no me creí lo del REM.
No lo creí, hasta que un día, más bien una madrugada de colegio, abrí los ojos para ver cuantos minutos me quedaban para dormir antes de que la alarma sonara, y vi, en frente mío, con números formados por rayitas rojas de reloj digital, las 5:30 Am.
La alarma debía haber sonado hacía 30 minutos y yo no la había escuchado… ¿O si?, ¿será que estaba tan dormida que la apagué y no me di cuenta?
No lo sabría hasta después.
Mientras miraba los números, mi mente se concentraba en recordar si la alarma había sonado o no y después de un tiempo, todavía sin dejar de ver la hora pero con los residuos de lo que había estado soñando en mi cabeza minutos antes, decidí levantarme porque igual ya se me estaba haciendo tarde.
Entré el baño, en un estado que no podía llamarse consciente, prendí la luz y como podrán imaginarse, pasar de la tranquila oscuridad a la irritante luz del baño, casi me deja sin retinas. Es que solo me faltó lanzar el chillido vampírico y esconderme debajo del lavamanos hasta que mis ojos se acostumbraran.
Una vez mi vista estuvo preparada, llegó la prueba reina: acostumbrar la piel, porque para pagar agua caliente en Cali tampoco. Me preparé mentalmente, fuerza Alejandra, Todo por la higiene y como buen colombiano: ¡primero el pie!... no, es que el corrientazo me erizó hasta la piel que no tengo. En ese mismo instante se me ocurrió dedicarle - precisamente ese día - más tiempo al baño, es decir, en un día normal a las 5:45 Am (tarde como siempre) sería corto, pero ese día decidí estregarme hasta la parte de la espalda que la mano no alcanza, con exfoliante y todo, y mientras lo hacía mis alejandras internas (porque son más de una) hablaban entre si:
- oiga, ¿esta haciendo como frio no?
- Pues claro boba, ¿no ve que nos estamos bañando a las 5 de la mañana?
- Si pero este frío es diferente… se le siente… como el sereno de las 3 de la mañana**
Yo, que hasta ese momento había estado escuchando la conversación (en silencio) deje de estregar y pensé, o sea, les dije:
Nooo, como van a ser la 3 Am si yo vi claritico en el reloj a 10cm de mi cara, las 5 : 3 0 A M.
Todo bien hasta que el inconciente traicionero que todos tenemos se pronunció:
- Bueno, ¿y vos al fin si escuchaste la alarma?***
Ya me estaba asustando. Pero que va, si yo miré como 3 veces.
El agua cayó… y calló las ideas, me terminé de bañar, Salí del baño y de camino a mi habitación, vi a mi mamá sentada en su cama y me dijo:
- ¿usted que esta haciendo?
(esto no puede ser)
- Pues bañandome…
(Ahora falta que sea fin de semana)
- ¿A esta hora?
(El inconsciente es una cosa realmente maravillosa)
- Como así ¿luego que hora es?
Me asomé y con los mismos números rojitos vi la hora real… Que va, no eran las 3 Am, ¡¡¡Eran las 2:45 de la mañana!!!.
Sin palabras, yo no supe si reírme por la estupidez cometida, llorar por haber gastado tiempo de sueño - nunca supe cuanto porque nunca supe a qué hora realmente me levanté -, o alegrarme porque todavía podía dormir dos horas más.
Sin palabras, yo no supe si reírme por la estupidez cometida, llorar por haber gastado tiempo de sueño - nunca supe cuanto porque nunca supe a qué hora realmente me levanté -, o alegrarme porque todavía podía dormir dos horas más.
Pues me tocó acostarme porque que mas hacía a esa hora, e increíblemente caí como piedra.
2 horas más tarde la alarma SI sonó y a pesar de que el sonido me sacó tan bruscamente del sueño, me asegure mil veces que si fuera la hora correcta. De todas maneras pude dormir otra media hora, porque no me iba a aguantar ni la luz ni el agua otra vez, ni que fuera boba.
Del incidente solo quedó el vergonzoso sentimiento, y la burla de mi mamá diciendo que me tenia que llevar al psicólogo porque me estaba dizque volviendo sonámbula.
Después de contarles la historia a mis amigas, esa misma mañana, porque hay que reírse de la desgracia ajena, llegué a la conclusión de que si yo pude ver las 5:30 en un reloj que marcaba las 2, ¿por qué Sir Paul no pudo haber soñado sin drogas un submarino del color del sol?...
*Estado del sueño en que no estamos ni dormidos ni depiertos.
** experimentado gracias a la trasnochadera en Internet.
***Tan caleño como yo, ve!
Muy bueno, Alejandra.
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